“La apuesta que se hace en este libro es la de un modelo inspirado en el sueco, con reconocimiento de prestaciones vinculadas al valor final de las aportaciones efectuadas al sistema, flexible y abierto a la movilidad internacional de los trabajadores, que responden a las carreras llenas de lagunas de cotización que caracterizarán el futuro”, se argumenta en el propio trabajo.

Tener un sistema de pensiones que genere prestaciones dignas y equilibradas es, en opinión de Álvarez, “perfectamente posible”. Ello implica cuidar de un equilibrio entre lo que cada ciudadano aporta y lo que recibe del sistema. En la reforma de las pensiones, comenta, no hay que “obsesionarse” con los recortes, pues el “camino de los recortes periódicos de las pensiones conduce a la pobreza”. Al contrario, “hay que transformar el sistema público de pensiones aumentando las cotizaciones ahora para garantizarnos fortaleza en el ahorro a corto plazo y una demanda interna sostenida dentro de unas décadas”, se advierte en el libro. Según el director del Observatorio de Pensiones Caser, el ahorro hay que “incentivarlo o forzarlo”. Hay que poner en marcha la “rueda” del ahorro y a partir de este la de la inversión y consecuentemente la del crecimiento económico.

FONDO DE RESERVA: 20% DEL PIB EN 15 AÑOS

Una pieza fundamental del modelo debe ser un Fondo de Reserva de la Seguridad Social “fuerte y en crecimiento”. En 15 años, este debería representar el 20% del PIB, cuando hoy día no llega al 6%. Esta fortaleza del fondo, además, daría “capacidad de autofinanciación de nuestras deuda pública”, con los consecuentes beneficios para la economía. La obra defiende, en este sentido, que una reforma adecuada generaría impactos macroeconómicos “potentes” y permitiría al país mostrar fortaleza tras la crisis.

Álvarez anima a emprender desde ya la reforma, aunque no parezca que la coyuntura actual sea la más propicia, para evitar “volver a pasar por las horcas caudinas que hoy nos impone Bruselas”. Defiende, además, que han de plantearse con los cambios con horizontes temporales razonables, planteando un modelo a “75 años vista”.

IMPULSAR LA PREVISIÓN COMPLEMENTARIA

El modelo que se defiende en el libro permite, además, la jubilación flexible, “donde el trabajador decide y, consecuentemente, planifica su futuro personalmente”. En este sentido, y en paralelo al fortalecimiento del Fondo de Reserva, la reforma planteada también debería impulsar la previsión social complementaria, para hacerla “más competitiva y eficiente”.

En particular, se debe dar más peso a las pensiones privadas en ámbito de las empresas, en base a la responsabilidad personal de cada ciudadano. Así, en el libro se considera que habría que “ofrecer obligatoriamente en todas las empresas con más de cinco trabajadores de un plan de empleo en la contribución fundamental sea voluntaria y porte del trabajador”.

En 2013, el Observatorio Caser ha ampliado sus actividades con el fin de proponer soluciones a la problemática del sistema de pensiones a la sociedad española. El libro presentado ayer forma parte de estas actividades. “Es responsabilidad del sector privado contribuir al debate sobre la viabilidad del sistema público de pensiones”, valoró Álvarez. La reforma de las pensiones es “crucial” para el presente y futuro de la sociedad. El debate, en su opinión, “está encendido y envenenado”, cuando lo que requiere es calma. Hay que restarle el carácter “latino” al debate y afrontarlo con más espíritu “centroeuropeo”.