En el ámbito asegurador, “tiene más relevancia por la propia naturaleza del negocio y por la responsabilidad que existe con los clientes; en el sector asegurador lo que va a prevalecer es el interés del asegurado. En un entorno en el que los accionistas son cada vez más diversos, las compañías cotizadas tendrán un control más exhaustivo”. También manifestó que “el eje sobre el que va a pivotar el gobierno corporativo será el órgano de administración; esto es importante, por ejemplo, a la hora de negociar acuerdos de bancaseguros”.

Sobre el modelo de supervisión, recordó que la base será el riesgo y habrá “mayor diálogo entre el supervisor y las entidades, mayor presencia; cada entidad podrá diseñar su propio modelo dentro de una homogeneidad que se va a extender por toda Europa”. En este modelo del Pilar 2, se ha de tener en cuenta que “algunos riesgos no solo son cuantitativos”. También aludió al informe que la DGSFP ha de tener elaborado y presentarlo a EIOPA para valorar cómo se ha avanzado en este terreno.

Tras hablar de las diferentes funciones que ha de sumir desde el gobierno corporativo, aludió a un informe publicado en 2009 por la AOS, en el que se detectó que algunas acciones de las aseguradoras también habían contribuido a la crisis. Entre las debilidades detectadas citó: la falta de una mayor supervisión del Consejo en la gestión del equipo directivo y de una mayor profesionalización de los órganos de consejo; también se puso de manifiesto la poca transparencia en la remuneración de los miembros del Consejo, la excesiva dependencia de las agencias de rating -lo que ha contribuido a plantearse que las compañías tengan sus propias valoraciones – y los fallos en los controles internos a la hora de tomar decisiones.