GENERALI celebró el pasado viernes su Asamblea de Accionistas, en esta ocasión más tranquila y de menor duración que la de 2008. De la rueda de prensa posterior, lo más relevante que expresó su presidente, Antoine Bernheim, fue que, en nuestro país, el grupo sigue abierto a la opción de nuevos acuerdos de bancaseguros que se sumen al tradicional con Cajamar: “En España nos interesaría un acuerdo de bancaseguros con un banco con muchas ventanillas”.

También a la situación en nuestro país se refirió Sergio Balbinot, uno de los dos consejeros delegados de la aseguradora, para repetir que “hemos llevado a cabo muchas reorganizaciones. Tenemos el modelo dual y estamos muy a gusto con él”. Insistió un año más en que una posible integración de ESTRELLA y VITALICIO sólo depende de la Dirección del grupo en España, y en que no es factible la adquisición de alguna entidad, porque “en España no hay compañías en venta”.

Bernheim reiteró la disposición de la aseguradora para acometer compras –no habló específicamente del mercado español- y aclaró que “la situación actual de GENERALI es sólida y no necesita una ampliación de capital. Pero dada la situación exterior, es posible que se presenten oportunidades y entonces podríamos pedir una ampliación a nuestros accionistas”.

La Asamblea aprobó las cuentas del ejercicio 2008, que concluyó con un beneficio neto de 861 millones de euros (-70,5%), y acordó un dividendo de 0,75 euros por acción, de los que 0,15 euros se abonarán al contado.

Efectos de la crisis

Antoine Bernheim aludió a la crisis financiera internacional “que arrasó y tuvo importantes efectos en las cuentas de las compañías”. Este contexto también ha afectado a GENERALI, pero no ha tenido menoscabos por estar en posesión de los llamados activos tóxicos y, si no se consideran esos efectos de la crisis, el beneficio del grupo italiano se hubiera situado en unos 3.000 millones de euros y estaría en línea con los del pasado ejercicio. Considera, por tanto, que son unos resultados halagüeños y adelanta que 2009 se convierte en un año de difícil predicción y la evolución en el primer trimestre viene condicionada por la coyuntura económica. “En 2009 tendremos que valorar las consecuencias de la crisis. Sin embargo, hemos perseguido con tenacidad nuestros objetivos y hemos incidido en nuestra posición exterior buscando aumentar el beneficio y elevar el prestigio”, subrayó Bernheim.

Por su parte, Giovanni Perissinotto, el otro consejero delegado, apuntó que este mes de abril ha mostrado una ligera recuperación en bolsa y eso ya se podrá traducir en una mejora de la rentabilidad.

Evolución internacional

Balbinot recordó los crecimientos obtenidos en los mercados emergentes en los que está presente GENERALI y la búsqueda del equilibrio entre todos los países. En general, dijo el consejero delegado, “creo que los resultados son positivos y el grupo está creciendo de forma homogénea”. “Podemos salir de esta crisis más fuertes que antes”, vaticinó, al tiempo que expuso la disposición a realizar adquisiciones que si hasta ahora no se han producido es porque existían simetrías con esas compañías y porque las condiciones de mercado no se han producido. En Latinoamérica no han analizado ninguna situación de compra.

Bernheim destacó la posición de GENERALI en China e India, en los mercados de Europa del Este –tanto en crecimiento orgánico como mediante compras- en estos últimos años y en Europa Occidental, que concentra la mayor parte de su actividad y donde la aseguradora ha procedido a una reorganización para incrementar su efectividad.

¿Último año de Bernheim como presidente?
En cada Asamblea Anual hay accionistas que critican que Antoine Bernheim sea francés, a lo que él siempre responde defendiendo con vehemencia la italianidad de GENERALI y que nunca será vendida a AXA, quizá su más directo competidor en Europa. Antoine Bernheim tiene 84 años y también hay accionistas que le recuerdan su avanzada edad –no su mala gestión- y puede que ya en un futuro cercano vean cumplido su deseo de que deje la Presidencia de la aseguradora el francés que levantó la compañía cuando más estaba sufriendo.

De nuevo se ha escuchado a Antoine Bernheim decir que su futuro está en manos de los accionistas y que la decisión de seguir no le corresponde, pero por primera vez deja entrever que aceptaría una especie de cargo como presidente de honor. Lo anterior parece poco probable, porque “GENERALI siempre ha tenido un presidente fuerte y varios consejeros delegados”, recuerda el propio Bernheim, y porque éste –que cuando retornó al grupo lo hizo con la condición de tener el mando ejecutivo- insiste en que “llevo muchos años y GENERALI forma parte de mi vida, vivo para la compañía”.