Esta alternativa da cuerpo a las acciones en contra de los programas de protección vehicular desarrolladas inadecuadamente y busca contribuir para que las asociaciones y entidades profesionales puedan contar con una modalidad de seguro colectivo, con todas las garantías formales. El primer contrato fue firmado con la Asociación de Pastores y Ministros de Brasil (ASPEM) e incluye la presencia de corredores de seguros en la operación, informa la Fenaseg.

Los contratos con las asociaciones siguen el mismo patrón adoptado por GENERALI para la adopción del seguro de Automóvil colectivo. El proceso de suscripción consiste en analizar las características particulares de cada asociación e incluye el compromiso por parte de la entidad de no operar en los programas de protección de automóviles. Una de las facilidades es la posibilidad de fraccionamiento mensual de las primas.

Con esta medida, la aseguradora no solo pretende frenar un problema de su segmento, sino también incluir a los consumidores de clase C y D, excluidos del mercado de seguros, en muchas ocasiones, por no conseguir adecuar su presupuesto mensual al seguro.

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