La operación, según ha informado el propio grupo, forma parte de su estrategia para optimizar su presencia geográfica, aumentar la eficiencia operativa y mejorar la asignación de capital.

El grupo asegurador transalpino recibirá, como contraprestación inicial, 143 millones de euros (en base a la posición de solvencia del primer semestre de 2017 de las filiales de seguros holandesas). La consideración estará sujeta a ciertos ajustes habituales después del cierre. La transacción está sujeta, entre otras cosas, a la aprobación de las autoridades reguladoras y de competencia pertinentes y se espera que concluya en el primer semestre de 2018.

Frédéric de Courtois, director general de Global Business Lines & International, comenta: "Con esta operación reafirmamos nuestro compromiso con el reequilibrio de la presencia geográfica del grupo en todo el mundo. Después del cierre en Guatemala y el reciente acuerdo de venta de nuestras operaciones en Colombia y Panamá, esta transacción representa un paso significativo para continuar con la estrategia anunciada durante nuestro último Día del Inversor. Estamos bien encaminados en la ejecución de nuestra estrategia y estamos seguros de generar al menos 1.000 millones de euros en efectivo".

La contribución de la empresa holandesa al resultado operativo del grupo ha sido limitada y equivalente a aproximandamente 9 millones de euros en 2016. La operación tendrá un impacto positivo en la posición de Solvencia del grupo, ya que supondrá un incremento de aproximadamente 1,6 puntos porcentuales del ratio de Solvencia II y se espera que genere una pérdida neta puntual de aproximadamente 270 millones. BNP Paribas Corporate Finance y KPMG Corporate Finance actuaron como asesores financieros y Linklaters LLP actuó como asesor jurídico.