La Fundación Aladina ha quedado finalista al valorar la ayuda que presta “de forma generosa y altruista a los niños con cáncer, con el fin de que no pierdan nunca su sonrisa y que su ánimo o sus sueños no se vean truncados por esa enfermedad”, apuntó Silvino Abella, presidente de la asociación de corredores anfitriona, durante el acto de entrega del premio que tuvo lugar ayer en Madrid.

El proyecto ganador de este año ha sido el impulsado por Fundación NIPACE  que, desde hace más de una década, viene desarrollando procesos de atención integral a niños y jóvenes con parálisis cerebral y trastornos neuromotores. Su impagable labor ha sido la destinataria del ‘Premio ESPABROK 2016’, que se materializará en 60 sesiones de neurorehabilitación interactiva especializada. 

Lo recibió Ramón Rebollo, fundador de la organización, quien la puso en marcha con el fin de poder implantar en nuestro país el tratamiento que para su hija, con parálisis cerebral, había sido muy positivo y así contribuir a que “más familias pudieran beneficiarse de ese descubrimiento que había ayudado a nuestra hija”, según destacó en un muy emotivo mensaje de agradecimiento.

 

El valor de las personas

El acto comenzó con unas palabras de Diego Fernández, gerente de asociación, que, entre otros aspectos, aludió a la importancia que para su organización tienen las personas, siendo estas uno de los valores más apreciados. También tuvo una mención especial para las recientes incorporaciones al nuevo proyecto de ESPABROK, subrayando que “no vamos a fallaros, contad con que nosotros os ayudaremos a crecer, pues seguimos apostando por las personas”.