Con tal motivo, se han editado un vídeo y un folleto informativo dirigido a padres y cuidadores con recomendaciones sobre qué hacer ante situaciones de este tipo, ya que la sacudida brusca de un niño pequeño para calmarle puede empujar su frágil cerebro contra el cráneo y provocarle graves secuelas.

"Esta sacudida, conocida como Síndrome del Niño Zarandeado o Trauma Craneal No Accidental –TCNA-, puede ocasionar al bebé lesiones cerebrales muy importantes, problemas de visión, fracturas costales, asfixia e incluso el fallecimiento. El síndrome se caracteriza por la presencia de hemorragia intracraneal y retiniana, edema cerebral y posibles fracturas óseas ocultas, aunque paradójicamente no existen signos externos traumáticos o son casi imperceptibles", se alerta en el comunicado.

Los especialistas del Hospital 12 de Octubre explican que este tipo de movimientos realizados por adultos no suelen ser premeditados y ocurren en momentos de desesperación ante la imposibilidad de calmar al bebé, pero este llanto -que evoluciona con el tiempo y disminuye- es normal y presenta picos hasta pasado un periodo de tiempo.

Por ello, los expertos aconsejan, para calmar al bebé, acercarlo al pecho o pasearle. Si aun así no encuentra consuelo, recomiendan dejarlo en la cuna boca arriba, comprobar que no tiene hambre, frio o calor y que el pañal está limpio, o dejarlo solo en la habitación y comprobar cada 10 o 15 minutos que continúa bien.

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