El mercado brasileño de reaseguros se abrió a la competencia privada en el 2008. A principios del 2011 se promulgaron otras normas que exigían a las empresas que cedieran el 40% de cualquier negocio de reaseguros originado en el país a actores que operaran localmente. Como consecuencia del cambio de la normativa, el número de reaseguradoras extranjeras permitidas en Brasil aumentó de 0 en el 2008 a 25 a fines del 2011.

No obstante, el FMI admite que la apertura del mercado reasegurador es reciente y, por ello, sus participantes todavía están en proceso de adaptación, es probable que la liberalización del mercado haga posible que las empresas más pequeñas compitan en el mercado y reduzcan la concentración actual, informa el organismo en información de ‘BNAmérica’.

Asimismo, el FMI recomendó que el regulador local de seguros, Susep, eliminara los límites al tipo de cesiones permitidas dependiendo de la licencia de la reaseguradora y adoptara un sistema basado en el capital de riesgo. De esta forma, el uso de una reaseguradora que presente un mayor riesgo para la empresa de seguros debería exigir un mayor cargo de capital para esta última o un reconocimiento limitado del crédito de reaseguro en su balance general. Según recomiendan, la Susep debería establecer requisitos de transferencia del riesgo para los contratos de reaseguro y analizarlos como parte de su función fiscalizadora.

Además, el FMI no analiza actualmente los contratos de reaseguro para evaluar si se materializó la transferencia de riesgo respectiva. En este sentido, a los contratos de reaseguro les falta transparencia, advirtió el FMI. "Para mejorar la transparencia de los contratos de reaseguro, la Susep debería prohibir los acuerdos complementarios. Se deberían también tomar medidas para exigir una recepción más oportuna de la documentación de reaseguros de los cesionistas", concluye el reporte.