Los hechos registrados en diferentes puntos del territorio nacional muestran los desmanes de los vándalos, provocando daños a pequeños negocios, establecimientos de comercio, entidades financieras, viviendas, mobiliario urbano, etc. FASECOLDA, desde su página web, se pregunta ¿quién responde por estos daños? “La respuesta es simple”, añaden, si los propietarios de estos bienes no cuentan con una póliza de seguros que los proteja contra estos eventos, el dinero para resarcir todos los daños deberá salir de sus bolsillos.

La información que ofrecen las 18 compañías de seguros con cobertura de daños en el país muestra que, a la fecha, los siniestros informados son pocos, comparados con la magnitud de los daños. En efecto, las aseguradoras ofrecen coberturas contra este tipo de eventos. La protección contra estos actos vandálicos puede encontrarse en diversos productos como los microseguros, el seguro del hogar, los seguros para PYME, los seguros de bienes comunes y los seguros que contrata el Estado y el Distrito para proteger sus bienes. Dentro de estos productos el asegurado puede adquirir las coberturas de Huelga, Motín, Asonada, Conmoción Civil o Popular y actos mal intencionados de terceros, que están diseñadas para responder por los actos cometidos contra la propiedad de los asegurados.

La información que tiene Fasecolda muestra que el aseguramiento de viviendas no supera el 10%, mientras que sólo el 20% de las copropiedades en Bogotá están aseguradas. La mayor desprotección está en los pequeños negocios como cafés, estancos, cigarrerías, confiterías y panaderías, los cuales presentan muy bajos niveles de protección de su patrimonio. En una rápida inspección a algunos de los establecimientos que fueron afectados por los vándalos en cercanías a la Plaza de Bolívar, se pudo constatar que solo unos pocos tenían un seguro, como por ejemplo los establecimientos financieros y las franquicias; y lo que es peor aún, la mayoría de los afectados estaban en capacidad de adquirir uno.

La perspectiva cambia en el caso de quienes se encontraban protegidos. Aquellos negocios, viviendas, copropiedades y las entidades afectadas que contaban con una póliza de seguro, podrán ser indemnizados en menos de 30 días, después de haber hecho su reclamación, explica la Federación. Estas indemnizaciones y los servicios de asistencia de las aseguradoras que se encargan de daños menores (como roturas de vidrios), demuestran que el seguro es la medida de protección más económica y eficiente con la que cuentan los colombianos para proteger su patrimonio contra estos actos y otros riesgos que tienen el potencial de destruir completamente lo que con esfuerzo se ha logrado construir.