Los últimos datos que maneja EULER HERMES sitúan la previsión de aumento de las insolvencias empresariales en todo este año en el 35%, empeorando el incremento del 27% que se produjo en 2008 por la crisis financiera y económica. De hecho, sus proyecciones para 2009 apuntan a un año récord de insolvencias por la “gran recesión mundial que se perfila para todo este año, la más severa jamás registrada después del final de la Segunda Guerra Mundial”, que implica un prolongado período de ajuste. Además, se extiende la situación a la mayor parte de los sectores de actividad.

Karine Berger, directora de Estudios de EULER HERMES SFAC, confirma que “en el actual contexto de recesión económica, tenemos que hacer frente a un número considerable e histórico de insolvencias empresariales en todo el mundo, al menos hasta finales de 2009. Prevemos un aumento de nuestro Índice Global de Insolvencias de hasta el 35%”. La previsión de la aseguradora es que “es poco probable que el nivel de insolvencias empresariales vuelva a bajar en 2010: dejará, sin duda, de aumentar, pero el ligero aire de recuperación que se anticipa no permitirá salvar a muchos más negocios que en 2009”.

Buena parte de los países ya se encuentran en esa situación y en otros (como por ejemplo España o Italia) está aún más degradada, mientras en algunos ya se perfilan esos niveles record de siniestralidad.

“Para muchas empresas que se han apoyado en su tesorería para tratar de pasar el golpe de los últimos tres trimestres, sólo hacen falta algunos meses más de ausencia de pedidos o de caída de ventas para enviarlas directamente a la insolvencia”, matiza Karine Berger, para añadir que “desde este punto de vista, se ha operado un verdadero cambio a lo largo de estos últimos meses: si, en otoño de 2008, podríamos anotar que los dos principales sectores tocados por el shock eran el financiero y la construcción, la mayoría de las empresas insolventes se contabiliza ahora en los sectores industriales: automóvil, química, bienes intermedios, telecomunicaciones… El comercio y el transporte se ven igualmente tocados de lleno y, de forma paralela, las cifras de negocio medias de las empresas insolventes han crecido en gran medida”.