Comentó, además, que “la ciberseguridad es un elemento de generación de confianza” y recordó que “Estados Unidos, Reino Unido y España son los países que detectan mejor los ciberriesgos”.

Chinea hizo hincapié en que “los peligros en materia de ciberseguridad no provienen sólo de un posible ataque perpetrado por ciberdelincuentes, ya que muchas veces es el propio personal de la empresa, que pierde un dispositivo USB o se deshace de un teléfono móvil corporativo, el que origina un grave problema de ciberseguridad”. Respecto a la situación de las pymes, alertó de que “constituyen el foco de ataque de estos delincuentes, ya que obviamente no cuentan con los mismos medios que las grandes empresas para el mismo fin”.

También intervino en el encuentro Santiago Sánchez, director de Ventas y Distribución y de Líneas Financieras de CHUBB, que aclaró que “generalmente se concibe al ciberseguro como un ‘extintor de incendios’; sin embargo, esta no es la función de este tipo de seguros”. De cualquier forma, añadió, “el ciberseguro, aun sin servir para sustituir a nuestros propios mecanismos de control de la seguridad, constituye una ayuda para prevenir primero, mitigar después y, por último indemnizar posibles siniestros derivados de fugas de seguridad de nuestras empresas”.

Reiteró que “en el caso de que la pérdida de información sea consecuencia de un fallo de seguridad de un proveedor de servicios, hay que tener en cuenta que muchos de los contratos que se suscriben con éstos incluyen cláusulas de limitación de responsabilidad”. Asimismo, insistió en la necesidad e importancia de formar y concienciar a los empleados, para lo que señaló que “sería bueno hacer simulacros a través de ejercicios de ciberresiliencia y de denegación de servicio”.

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“El ciberseguro es un mecanismo que permite ayudar donde la protección de la empresa no llega”