“España necesita superar el Pacto de Toledo. Necesita reconocer y reconocerse que le hacen falta elementos más dinámicos de reforma que permitan al sistema enfrentar las más que previsibles consecuencias del envejecimiento de la población”. La presidenta de UNESPA, Pilar González de Frutos, abogó ayer por no aparcar el debate de la reforma de las pensiones y planteó que ha llegado la hora “de poner ideas sobre la mesa, cuantas más mejor, debatirlas y que luego quienes tienen en España la legitimidad para tomar las decisiones, pacten”.

En su discurso en la Asamblea General Ordinaria de UNESPA, González de Frutos recordó que nuestro país, en los últimos 20 años, no ha tocado su sistema de bienestar nada más que en aspectos accesorios, a diferencia de la inmensa mayoría de los países de la OCDE, que ha diseñado reformas, “profundas” en muchos casos. “Esto no ha ocurrido por capricho. Ha ocurrido porque era necesario, y las fuerzas políticas así lo han sabido ver”, comentó la presidenta de UNESPA, que advirtió que en España, por el contrario, “hemos vivido cegados por el espejismo del Pacto de Toledo”. Éste, comentó González de Frutos, cumplió su función en su momento, pero su constante búsqueda del mayor consenso para cualquier cambio ha hecho que, en la práctica, lo que ha garantizado “ha sido la inexistencia de evolución alguna”.

Desde UNESPA se entiende que es “la hora de explicarle a la sociedad que el hecho de que en los pasados años la Seguridad Social haya recaudado más de lo que ha gastado no quiere decir necesariamente que sea financieramente estable en el largo plazo”. Y por tanto, “es el momento de que las voces responsables lancen este debate y hagan propuestas”. Desde UNESPA, avanzó, “lo vamos a hacer y presentaremos una aportación global, completa, equilibrada e intelectualmente sólida, con muchos elementos de reflexión de gran importancia y una base de altísima calidad”.

2009, un “año difícil”, pero también los siguientes

En su mensaje a la Asamblea, González de Frutos también se refirió a la crisis financiera y al impacto que ha tenido en la industria aseguradora, que “no ha tenido parangón con el observado en el sector del crédito”. Sin embargo, lamentó, “corremos el peligro de ser englobados en una realidad que no nos corresponde”. Pero el reconocimiento de los “méritos” de la industria aseguradora ante la situación vivida “no debe confundirse con falso optimismo”, porque este año “casi todo invita a crecimientos muy moderados o incluso decrecimientos”, adelantó.

Apuntó que 2009 “está siendo un año difícil para todos, pero tampoco van a ser fáciles los siguientes”, porque, aún siendo ciertas las opiniones de quienes prevén una superación rápida de la crisis en términos macroeconómicos, los principales impulsores de la actividad aseguradora, que son la adquisición de vivienda, el empleo y el consumo de bienes duraderos, “tardarán probablemente algo más en mostrar su recuperación”.

Finalmente, advirtió que para mejorar los sistemas de supervisión no ha de cometerse el error de exigir más “control per se”, pues “el control por el control no garantiza nada”. “El sector financiero del futuro, a mi modo de ver, no es un sector financiero más rígido, porque rigidez significa ineficiencia. Lo que es, es un sector financiero más perfecto en su capacidad de conocimiento y, por ende, de gestión”, afirmó. Por todo ello, apuntó, el reto es saber más “sobre la naturaleza de los riesgos inherentes a nuestra actividad”.