En una entrevista concedida al diario ‘La Nación’ explica que “hay un tema preocupante que es el incremento del valor que implica la siniestralidad por la subida de costos. Sube el precio de los repuestos, y sobre todo de los repuestos importados tras la devaluación; hay, además, problemas en la provisión, lo que dificulta la reparación de vehículos, tanto importados como nacionales. Hay un aumento del número de autos con destrucción total, algo que es lógico cuando se acelera la tasa de inflación: cuando uno descompone el vehículo pieza por pieza, si en un período normal eso suma un 150% o 200% ahora estamos arriba del 300%. Hoy es muy fácil llegar a una destrucción de 80%, incluso con daños menores, según gran parte de los contratos, para que el seguro se haga cargo de pagar todo el valor del vehículo por dictaminarse su destrucción total, el precio de reparación debe ser al menos el 80% de lo que cuesta esa unidad en el mercado”.

Bajo este prisma, Astelarra reconoció que “las compañías necesariamente van a tener que ajustar tarifas técnicas. Al haber subido tarifas pero para cubrir las mayores sumas aseguradas -y en algunos modelos en forma significativa-, se obstaculizó el aumento de las tasas técnicas”. Asimismo, añadió que en los últimos años “la ganancia financiera es cada vez menor que la pérdida técnica, y esto necesariamente implica ajuste de tarifas. De cuánto es el ajuste, es algo que depende de cada compañía”.

“Hoy nuestra expectativa está ligada a la variación del producto bruto interno; nuestra producción está casi perfectamente ligada a ese dato, con un desfase de tres trimestres. Entonces, el mayor impacto lo vamos a ver en 2015 si es que entramos en una zona de crecimiento nulo o, como algunos indican, si ya estuviéramos en recesión. Algunas industrias ya están en caída”.