La evolución la describe perfectamente Ángel del Amo, mediador de seguros y vocal de Agentes y Comunicación del Colegio de Mediadores de Seguros de Madrid, cuando afirma que “en el sector se está produciendo un cambio radical en la forma de entender el producto asegurador. El cliente ya no quiere comprar una incertidumbre, una posibilidad de servicio si ocurre un suceso nefasto. La nueva sociedad quiere servicio inmediato, y el Seguro se está adaptando añadiendo valor a las pólizas, que ya no son solo utilizables en caso de siniestro, si no que ofrecen la posibilidad de usarlos, por ejemplo: los servicios de bricolaje, la posibilidad de que la compañía se encargue de elaborar tu testamento online, que desatranque de manera preventiva...”

Según el informe realizado a finales de 2016 por Coolhunting Consulting Group para el Instituto de Economía Digital de ESIC (ICEMD), las compañías deben comenzar ya a aprovechar las tecnologías, para evaluar y administrar los riesgos así como mejorar las propuestas de valor y los servicios que ofrecen. En cuanto a la experiencia de cliente, afirman que el futuro del Seguro es más móvil que nunca.

Y es que, a pocos años vista, hay un consenso general de que los cambios van a ser notables. Los nuevos actores que están entrando en nuestras vidas, como el internet de las cosas o los wearables, nos están transformando en una sociedad hiperconectada. En breve, tanto las casas como los vehículos serán capaces de comunicar directamente cualquier incidencia. Y las empresas aseguradoras dispondrán también, cada vez, de más datos que les ayudarán a conocer a sus clientes y, por tanto, les ofrecerán la posibilidad de descubrir nuevos nichos de riesgo, al tiempo que podrán ajustar mejor tanto los precios como las coberturas.

Si hablamos de seguridad online, el informe El Consumidor Conectado, publicado por nuestra firma, identifica a los usuarios como el Talón de Aquiles de la cadena. De hecho, el 40% de las personas consultadas aseguraron que no hay nada que hacer contra el robo de identidad y el cibercrimen. Utilizar la misma contraseña en diferentes cuentas online, no atender a la configuración de seguridad en las redes sociales o no hacer copias de seguridad de documentos y fotografías, convierte a los consumidores en los más vulnerables ante las amenazas de la red.

Como conclusión a esta realidad, nosotros apostamos por que las empresas, incluyendo las compañías aseguradoras, eduquen a sus clientes enseñándoles a mejorar la protección de su identidad, con lo que conseguirán una mayor vinculación emocional que conlleva mayor fidelización.

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