Tras la presentación de Miguel Ogalla, subdirector de CEAPS, tomó la palabra José María Luzón, arquitecto técnico de Intemac, que habló de las patologías más frecuentes en la arquitectura. En primer lugar, abordó los problemas en cerramientos de fachada de fábrica de ladrillo, dados los problemas de fisuras que han empezado a apreciarse en los últimos 25 años. Recordó que la norma tecnológica de 1973 indica que el paño de ladrillo debe estar anclado en sus cuatro lados, no tener una altura de más de tres metros y contar con elementos de rigidización transversal cada seis metros. Los problemas han surgido cuando el paño se ha sacado del forjado para que quede toda la fachada de ladrillo visto, dejando de apoyar por completo en el forjado. Así, remarcó que para que el cerramiento de ladrillo sea estable, debe apoyar al menos dos tercios del paño.

También incidió en la importancia de la rigidización transversal y en la utilización de juntas de dilatación cada 12 metros, como recoge el CTE, que ahora son necesarias debido a la variación en el mortero, ya que el usado hasta los años 60 tenía mayor capacidad de absorción de las dilataciones térmicas del ladrillo y la expansión por humedad.

A continuación, se refirió a las patologías en aplacados de piedra en fachada. Insistió en que este tipo de aplacados debe tener algún tipo de anclaje, puesto que la colocación con morteros o adhesivos es “una mala solución”, debido a la exposición a la climatología del edificio durante su construcción y la dificultad para conseguir una perfección absoluta en la aplicación del adhesivo.

PROBLEMAS DE IMPERMEABILIZACIÓN, FALSOS TECHOS, VIDRIOS Y PAVIMENTOS

Serafín Fraile, arquitecto técnico de Intemac, departió acerca los problemas en la impermeabilización. Entre otras, se refirió a las patologías en cubiertas, como punzonamientos en láminas, defectos en puntos singulares, etc., que hacen que el agua se cuele por debajo de la lámina y acabe saliendo, fundamentalmente, en las interrupciones del forjado. “Aunque la humedad se manifieste por ahí, no quiere decir que ahí esté la causa”, remarcó.

Fraile también habló acerca de la caída de falsos techos, que es “más corriente de lo que se pueda imaginar”, declaró. Estas caídas se producen tanto en techos continuos como modulares y “hay que estudiar la causa en cada caso”, puesto que “influyen muchas cosas”, anotó.

Respecto a las roturas de vidrios, señaló que la primera causa es un golpe, que se suele mostrar con una marca en el punto de impacto y fisuras radiales en torno al mismo. Pero también hay otras causas, como defectos del vidrio, defectos del apoyo, contactos inadecuados –contacto vidrio-metal-, roturas por choque térmico o rotura súbita de vidrio templado.

Finalmente, abordó patologías en pavimentos, como el levantamiento de tarimas al penetrar la humedad por los bordes, el levantamiento de pavimentos de PVC por la humedad o el hundimiento de dichos suelos por la inconsistencia de la capa de soporte. En cuanto a la fijación de pavimentos cerámicos, señaló los problemas causados al colocar las piezas con pelladas, haciendo que los bordes no tengan consistencia y acaben saltando.

DEFECTOS EN INSTALACIONES

Jesús Villar, ingeniero técnico industrial del departamento de Instalaciones de Intemac, habló de las diversas patologías de las instalaciones. “No es siempre es lo que parece. La causa que parece evidente no tiene por qué ser la causa real. No hay que ir con la mente cerrada, sino atender a todas las posibilidades”, aconsejó. El experto hizo una clasificación en función del alcance del defecto, pero incidió en que la clasificación más importante atiende al origen, en función de si la patología proviene de errores en el proyecto, en la ejecución, en la puesta en marcha, en el uso y explotación o en otros momentos. Villar advirtió que los fallos en la fase de diseño son “difíciles de corregir y costosos”, mientras que las patologías con origen en la ejecución “suelen ser de escasa trascendencia y fácil resolución”. Asimismo, reseñó que “hay algunos problemas en los que es difícil decir si es por error en el proyecto o en la ejecución”.

Según indicó, las patologías causadas por los fallos en la puesta en marcha “no tienen tanta incidencia como las de proyecto y ejecución y suelen ser fácilmente solucionables”. Y explicó que los problemas causados por el uso y explotación tienen relación directa con el mantenimiento y se traducen en envejecimiento prematuro, fugas, oxidación, etc. Además, recordó que hay otras causas, entre las que destacan la utilización de materiales de fabricación defectuosa.

PATOLOGÍAS EN ESTRUCTURAS

Eduardo Díaz-Pavón, jefe de la sección de Patología de Intemac, se centró en los problemas de las estructuras. Explicó que los siniestros pueden provenir de defectos en el proyecto, ejecución y materiales o daños producidos durante la etapa de uso. Especificó que el 51% del total de fallos se produce en la ejecución, mientras que el 37% tiene su origen en el proyecto. Lo más relevante es que tanto los fallos en ejecución como los defectos de proyecto suponen un 43% de los costes.

Acerca de los defectos de proyecto, destacó que la patología más habitual son los ‘daños por flecha’, que surgen a partir de los años 60, cuando los arquitectos decidieron dejar de usar vigas de canto y emplear vigas planas, produciendo movimientos en los tabiques, que cargan en los forjados, los cuales descargan en las plantas inferiores en flecha. Sobre los defectos en el proyecto, remarcó las incidencias causadas por la ausencia de detalles constructivos en los mismos.

Ya en la ejecución, destacó los siniestros por problemas en la ejecución de forjados; mientras que entre las deficiencias de los materiales reseñó los problemas causados por el uso de cemento aluminoso o el ‘cansancio del hormigón’ producido al emplear hormigones de mala calidad.

Además, repasó los efectos de la climatología, los agentes atmosféricos y naturales y otros siniestros, como los causados por el viento, agua –desbordamientos y deslizamientos en laderas-, temporales de mar, incendios, explosiones o terremotos.