Esta sentencia, explica Peña, viene a confirmar una doctrina jurisprudencial iniciada hace ya varios años según la cual, en el marco un seguro de asistencia sanitaria, el asegurador responde por las negligencias profesionales de los facultativos integrados en su cuadro médico. “Se trata de una tesis ya muy consolidada de nuestro Tribunal Supremo que se reitera en un buen número de resoluciones desde comienzos del presente siglo”, añade.

Recuerda, eso sí, que cuando el servicio médico es deficiente, la compañía de seguros responde de todo el daño que sufra el asegurado, “pero no tiene por qué soportar definitivamente el coste económico de la indemnización”. “En efecto, a continuación puede reclamar todo lo que ha pagado del verdadero responsable del daño, que no es otro que el médico negligente”, concluye.

Puedes consultar aquí el artículo de Fernando Peña.

 

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