Un crecimiento que sobre todo ha estado fuertemente influido por el desarrollo del negocio de seguros de Vida en Brasil, cuyas entidades aseguradoras vienen a representar más de la tercera parte del volumen de primas de la región, y en el que existe una fuerte implantación del canal de distribución de bancaseguros. Tal y como lo reveló ayer Manuel Aguilera durante la presentación del informe el 54,8% de las primas totales correspondieron a seguros No Vida y el 45,2% restante a seguros de Vida. La contracción económica sufrida por la región en 2016, implicó un debilitamiento de la demanda interna, afectó al desarrollo en particular al negocio de No Vida, fuertemente vinculado al crecimiento económico y a la capacidad de consumo de hogares y empresas.

Así, este negocio se contrajo a nivel agregado un -3,1% medido en dólares, influido también de manera importante por el efecto de la depreciación de los tipos de cambio en las principales economías de la región.

No obstante, hay que tener en cuenta que la menor caída del PIB latinoamericano en 2016 tuvo un reflejo positivo en el comportamiento del negocio de Vida, que creció medido en dólares, a pesar del difícil entorno económico.

Por otra parte, cuando los crecimientos por países se miden en moneda local, el análisis muestra que la mayor parte de los mercados aseguradores de la región experimentaron crecimientos en términos reales, una vez corregido el efecto de la inflación.

La sociedad latina cada vez se asegura más

La participación del mercado asegurador latinoamericano en el total mundial se ha venido incrementando de manera sostenida en el tiempo, tanto en el segmento de Vida como en el de No Vida: Mientras que en 1980 era de solo del 2%, para 2016 se había elevado al 3,1%. La tendencia positiva se ha visto frenada solo en períodos de crisis económicas y financieras, y se ha amplificado por el impacto de la depreciación de las monedas normalmente vinculada a las anteriores.

El informe analiza también la brecha de protección del seguro (BPS), medida como la diferencia entre la cobertura aseguradora que se considera óptima para cada economía y la que tienen en realidad. Así, la BPS se redujo en 2016 hasta situarse en un valor de 235,5 millardos de dólares, un 8,5% menos que la estimada el año previo.

Dos riesgos a tener en cuenta

El Servicio de Estudios de MAPFRE apunta a que es de esperar que la actividad económica regional (y con esta, la demanda de seguros) gane dinamismo el presente año 2017, impulsada por el empuje de la demanda externa, gracias a un mayor crecimiento mundial, por un tipo de cambio depreciado y por el soporte de la inversión pública para apoyar a la demanda privada, con una recuperación cíclica de los grandes mercados.

No obstante, señala dos riesgos que podrían afectarles: por una parte, el derivado de una mayor desaceleración de China, que podría tener impacto a través de la caída del precio de las materias primas, y por la otra, el de una normalización más agresiva de la política monetaria de la Reserva Federal de EE.UU., que impactaría en el coste de la deuda de los muchos países latinoamericanos que se financian en dólares.

Por último, para cada uno de los mercados analizados se ha incluido un análisis particular de los principales indicadores de desempeño y tendencias estructurales, así como una breve descripción de los principales cambios regulatorios ocurridos durante 2016 y algunos avances respecto de ajustes normativos que se prevén para 2017.