En el marco de la jornada de la APD, la presidenta de UNESPA, Pilar González de Frutos, coincidió en que 2009 se presenta sin estímulos que hagan pensar en un cambio de tendencia en la economía. “Nos encontramos -señaló- ante una realidad notablemente endurecida”, no tanto como en otros sectores financieros, pero el Seguro, “injustamente y sin hacer nada para provocarla”, es víctima de la desconfianza generalizada hacia el mercado financiero.

Ante esta situación, la estrategia de la industria aseguradora debe descansar en tres pilares. El primero, como “herramienta fundamental”, es la transparencia. El ahorrador, detalló González de Frutos, siente “rechazo” hacia los productos sofisticados, complejos o difíciles de entender. “La crisis financiera es una demanda de vuelta a lo sencillo”, destacó la presidenta de UNESPA, para la que este paso hacia productos comprensibles “es mucho más importante que otros que se suelen citar cuando se habla de transparencia; por ejemplo, los costes”.

El segundo pilar de la estrategia de las compañías debe ser la competitividad. “Ser competitivos -declaró- significa trabajar con márgenes capaces de aportar negocio solvente pero, al mismo tiempo, que hagan el precio atractivo frente al cliente. La competitividad no está en fijar el mejor precio, sino en fijar el mejor precio sólido”.

Como tercer punto clave, González de Frutos citó el liderazgo. “En un entorno como el actual en el que la confianza se ha convertido en un bien escaso, es fundamental que el sector asegurador fije la recuperación, consolidación e incremento de dicha confianza como elemento estratégico primario”, comentó. Y en esta tarea, el Seguro ya tiene “parte de los deberes hechos”, pues conceptos como el cálculo y gestión del riesgo, que ahora se incluyen en las políticas para rediseñar la arquitectura de la supervisión financiera europea, “ni nos son ajenos ni nos cogen por sorpresa”. Aunque en algunas cuestiones el Seguro español tendrá que seguir avanzando, el mero hecho de que la industria ya haga mucho de lo que ahora se plantea para el sector financiero general, “apuntala nuestra capacidad de liderazgo”.

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