“Como las sociedades envejecen paulatinamente debido al aumento de la esperanza de vida y a la disminución de la tasa de natalidad, la demanda de ahorro privado continuará creciendo en el futuro”, afirma Michael Heise, economista jefe de ALLIANZ. Recuerda que, a día de hoy, más de 10 billones de euros, es decir, una décima parte de los activos financieros globales de los hogares, están invertidos en seguros de Vida, el equivalente, por ejemplo, a cuatro veces el PIB alemán.

El dato viene a confirmar que el seguro de Vida se está popularizando como herramienta para acumular activos en los mercados emergentes y para cubrir riesgos biométricos.

“No hay duda –se apunta en el estudio de la aseguradora- que el actual período de tipos de interés bajos está ejerciendo presión en las rentabilidades para los asegurados y, en consecuencia, en los ingresos que recibirán, a la larga, de sus pensiones privadas en la vejez. Sin embargo, esto también puede decirse de otros productos de inversión que, a diferencia de los seguros de Vida, no ofrecen protección contra los riesgos de la vida”.

PRODUCTOS DE CONFIANZA

En palabras de Heise, “las políticas conservadoras de inversión de las compañías aseguradoras han librado a muchos clientes de fuertes pérdidas durante la crisis”. Y apunta: “En tiempos de incertidumbre, la gente necesita productos de confianza. Por ello creemos que el seguro de Vida se mantendrá como un componente clave del ahorro privado a largo plazo”.

En el informe se estima que en 2050 el número de mayores de 65 años en todo el mundo se habrá triplicado hasta los casi 1.500 millones de personas. Sólo en España, por cada nuevo nacimiento habrá 41 personas mayores de 60 años.

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