Según publica la web de la Federación, la sesión fue abierta por Víctor Manuel Celaya, director general de Atención al Cambio Climático en el sector agropecuario de la Secretaría de Agricultura de México. En su intervención, Celaya explicó el modelo integral de aseguramiento en dicho país y precisó que los desastres naturales no distinguen entre pequeños o grandes productores, ni entre asegurados o no asegurados.

El esquema de aseguramiento en México se considera integral porque se adapta a la diversidad de riesgos a los que se enfrentan los trabajadores del campo. “Las condiciones no son las mismas para un productor grande, con acceso a fuentes de financiamiento y que va a la vanguardia en tecnología; que para un trabajador cuyo negocio es familiar, poco tecnificado y que lo utiliza para su autoabastecimiento”, apuntó Celaya.

Por ello, el gobierno mexicano ha buscado desarrollar y apoyar la constitución de un programa de aseguramiento agropecuario sólido a nivel nacional, en dos vertientes. Éste opera mediante un apoyo monetario. Sin embargo, el productor no recibe el dinero físicamente, sino que las autoridades gubernamentales abonan a la aseguradora el porcentaje que van a subsidiar y, por tanto, el beneficiario paga una prima de menor costo.

LA EXPERIENCIA ESPAÑOLA

Guillermo Gonseth, director de Agroseguro de SCOR, destacó durante su intervención el valor que tiene la experiencia española en el tema agropecuario para los futuros proyectos que están por desarrollarse en Colombia. “A pesar de la crisis económica que actualmente atraviesa España, la cultura del seguro se ha venido consolidando. Nuestros agricultores han comprendido la importancia de estar asegurados y aunque el Gobierno haya disminuido un poco el porcentaje de la prima subsidiada, ello continúan aportando para su bienestar”, señaló.

Asimismo, mencionó que el modelo español es un ejemplo de participación público – privada, porque la primera ley constitucional que se promulgó en dicho país fue la del seguro agrario, y en ella se consagra que el gobierno federal y las comunidades autónomas deben aportar a la protección del campo a través de subsidios al seguro, pero también las compañías privadas están llamadas a poner a disposición de los productores, pólizas a la medida de sus necesidades.

ACERCARSE AL CAMPO COLOMBIANO

Adriana Domínguez y Pedro González, de AON BENFIELD, resaltaron que Fasecolda, FINAGRO y el Ministerio de Agricultura están desarrollando iniciativas de gran valor y aporte, al buscar constantemente formas de acercarse al campo colombiano. Domínguez ACLARÓ que para que haya un buen desarrollo del seguro agropecuario en nuestro país, “es necesaria una comunión entre los productores, el Estado, las compañías aseguradoras y los reaseguradores.

Por su parte, Pedro González explicó el rol que cada uno de estos actores debe desempeñar: “El Estado ha de estar presto a proporcionar todo el marco jurídico y regulatorio, así como a disponer información valiosa en calidad y cantidad (…), los productores deben conocer los beneficios de estar asegurado y adquirir el compromiso del pago de la prima subsidiada; las compañías están llamadas a adecuar las pólizas para que los trabajadores del campo puedan cubrir sus necesidades reales (…) y los reaseguradores tienen la responsabilidad de conocer al productor, sus estadísticas y sus riesgos, así como de contribuir con la experiencia que les da el trabajo transnacional”.

En el segmento dispuesto para las preguntas del público se hizo hincapié en la necesidad que tiene Colombia de mejorar la operación de las fuentes de información y ponerlas a disposición del sector asegurador, para perfilar de mejor manera las coberturas, con base en la realidad de los riesgos a los cuales se enfrentan los pequeños, medianos y grandes productores. Así mismo, se sugirió innovar en estrategias de comunicación y divulgación, con el fin de dar a conocer los incentivos que existen.

Finalmente, el presidente de Fasecolda, Jorge H. Botero, concluyó al cierre del evento que para el sector asegurador colombiano impulsar el seguro agropecuario es una tarea fundamental, y que para ello resulta vital comprender al país desde el punto de vista geográfico y climático. También mencionó que “El reto es desarrollar pólizas paramétricas que beneficien al campesino regular y que se adapten a sus necesidades reales”.