Según el informe, durante el año 2010 en Nicaragua sólo había 276 hectáreas aseguradas cuando se cultivaron más de 1,2 millones. La penetración de estos seguros en la región es ínfima, según IICA y la Asociación Latinoamericana para el Desarrollo del Seguro Agropecuario (Alasa). Señalan que representa el 2% en Honduras, el 1,5% en Nicaragua, 1% en Guatemala y menos del 1% en El Salvador. El caso de Costa Rica es distinto puesto que el Gobierno, a través de la aseguradora estatal INSTITUTO NACIONAL DE SEGUROS, subsidia estos seguros.

Estos bajos porcentajes ocurren en una región que está considerada como uno de los lugares donde los fenómenos naturales más atacan. En 2011 Centroamérica sufrió numerosas lluvias y tuvo que afrontar unas pérdidas que ascendieron a los 2.000 millones de dólares.

NUEVOS ESFUERZOS

Uno de los participantes en el informe, Marcelo Núñez, especialista en agronegocios, ha explicado que “lo importante es resaltar la baja cobertura y el reto es que los países puedan aumentar los niveles de cobertura, que todavía son relativamente bajos”. Por su parte, Daniel Saavedra, gerente de Desarrollo Institucional de la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario y Forestal de Nicaragua, ha señalado que en el país “los pequeños productores no están motivados por adquirir un seguro agrícola por los altos costos que tiene el seguro”. Roger Incer, gerente de Crédito Agropecuario de Canoro Grupo Promerica, ha manifestado que “el seguro agrícola en los últimos años se ha dejado de promover, de modo que el producto se ha vuelto inexistente, pese a su apremiante necesidad”.

Ante estos problemas que dibujan algunos expertos, se reclaman mayores incentivos que motiven en la compra de este tipo de pólizas. Incluyo se aporta como idea las ayudas estatales que ayuden a costear parte de seguro para los pequeños productores.