José Manuel Camposano que fue elegido como presidente de la Asociación de Aseguradores de Chile (AACH), en reemplazo de Fernando Cámbara, explicó que "Cámbara tuvo que hacer frente durante su gestión al terremoto de febrero de 2010, evento que obligó a la industria a liquidar cerca de 220.000 siniestros en ocho meses y pagar alrededor de 8.000 millones de dólares. “El costo de este evento representó tres veces el primaje de la industria de seguros en Chile en un año. Y ante eso, la respuesta de las compañías es para sentirnos orgullosos”, dice el ejecutivo, quien, no obstante, reconoce que se sacan enseñanzas, las que serán parte de su gestión durante los próximos dos años.

Entre las lecciones aprendidas de este siniestro, Camposano subraya que sobre todo “surgen lecciones del proceso de liquidación de siniestros, especialmente en edificio, donde hay varios aseguradores cubriendo distintos bienes, además de los espacios comunes. También aprendimos desde un punto de vista de la transparencia de información al consumidor respecto a qué coberturas tienen, porque nos encontramos con personas que estaban desinformadas”.

Además, añade que en cuanto a las medidas que se están tomando destaca que “estamos elaborando un programa para que en este tipo de situaciones exista una coordinación como industria en lo que significa el proceso de liquidación. Esto significa tratar de evitar que un mismo lugar, por ejemplo, en un edificio, lleguen 10 liquidadores distintos, cuando es mucho más eficiente que uno solo realice el trabajo para todos”.

Por ello, matiza que se nota que “el consumidor chileno está cambiando, exige y demanda más información, más calidad de servicio y esto hay que tomarlo como una oportunidad”. “La póliza de seguro es un contrato de adhesión que tiene que contar en su carátula con información relevante y que esté escrita de una manera comprensible para el asegurado”, añade.

PUNTOS DE LA AGENDA

Sobre los retos que se ha marcado el nuevo presidente explica que “está el seguro 2.0. Queremos llegar a una industria de cero papel, donde las leyes y normas nos permitan cumplir con nuestra misión de hacer comprender a las personas cuáles son sus riesgos y protegerlos a través de las formas de conectividad modernas que existen”. Sobre este tipo de seguros, ha subrayado que “un ejemplo es el SOAP, ya que en último año un millón de pólizas se emitieron por internet. Mientras tengamos el marco legal, la idea es que los contratos de seguros, especialmente en el mundo de personas, sean cero papel (…) En la medida en que haya más medios electrónicos, los costos deberían disminuir”.

Además, a esto se le suma que desde la asociación “queremos acoger al adulto mayor, a través de las rentas vitalicias y también estamos proponiendo a nuestros asociados buscar soluciones de cobertura de salud para este grupo”. “Además, queremos ser referente en transparencia y buenas prácticas corporativas. Queremos sacar un manual que regule la relación entre la Asociación y las compañías”, agrega.

Para hacer esto realidad, Camposano adelanta que desde la asociación de aseguradoras observan que esto se lograría “encontrado acuerdos con centros médicos, con hospitales o prestadores que permitan tener mayor información respecto de los costos para este segmento. La asociación puede prestar servicio de información común”. “El consumidor chileno está cambiando, exige y demanda más información, más calidad de servicio y esto hay que tomarlo como una oportunidad”, concluye.