Explica, por otro lado, que si bien el negocio asegurador tradicional “ha sido conservador y solvente”, y dicha actividad “no se puede considerar sistémica”, es cierto también que las compañías “desarrollan tareas que conllevan apalancamiento e implican un riesgo mayor”. “Por tanto, el seguro puede ser sistémico”, matiza.

En el marco de la regulación internacional sobre este tema, se desconoce el número final de grupos financieros que serán considerados sistémicos, aunque confirma que habrá compañías aseguradoras. “Los criterios para identificarlas ponderarán de forma distinta a como ocurre en el sector bancario. Se valorará el peso de las actividades tradicionales de seguro y las no tradicionales”, explica.

Además, reconoce que el retraso en la entrada en vigor al completo de Solvencia II era lógico, pues “era imposible cumplir los plazos marcados por Europa desde un punto de vista legislativo”. “Ahora debemos aprovechar el retraso para pulir aquello que se puede mejorar”, afirma. Sobre la creación de un supervisor único de seguros a nivel europeo, descarta que se vaya a producir en breve.

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