El acto fue conducido por José Antonio Sánchez, director general de ICEA, quien hizo hincapié en la relevancia de este sector para nuestra economía. “A pesar de las dificultades económicas que estamos atravesando, el sector ha sido capaz de mejorar tanto la rentabilidad como la solvencia. A finales de ejercicio, el ROE del sector alcanzó el 15,3%, frente al 14,7% de 2011; y el margen de solvencia se elevó hasta el 283%, frente al 260% del año previo. Y el beneficio del sector aumentó un 7%”, añadió. Asimismo, recordó que “a diferencia de otros sectores económicos, no se ha producido ningún problema de solvencia y tampoco ha costado ni un euro al contribuyente”, declaró.

Por otro lado, se detuvo en la “participación activa del sector asegurador en los mercados de capital y deuda, financiando la economía y contribuyendo al desarrollo de nuestro país”, ya que más de un cuarto de la inversión se destinó a adquisición de deuda pública española. En este sentido, comentó que “en el periodo 2009 a 2012, la inversión en deuda pública nacional aumentó un 130%”. De hecho, el sector asegurador se ha consolidado como el tercer inversor institucional, gestionando el 6,5% del conjunto de la deuda de las AA.PP. en circulación en 2012 y solo por detrás de las administraciones públicas y del sector bancario. Además, reseñó la “vocación de permanencia” de la inversión realizada por este sector, puesto que “de cada 10 euros destinados a deuda pública, más de 7 euros son invertidos a un plazo superior a 5 años”.

A continuación, Conrado Espí, director del Servicio de Estudios Económicos de MUTUA MADRILEÑA, repasó la situación económica internacional. De este modo, se refirió a una conjugación de factores desencadenantes, como el alto endeudamiento de las familias y empresas españolas originado por los bajos tipos de interés y la facilidad del crédito en los años previos a la crisis, el fin del 'boom inmobiliario', la crisis de confianza en la solvencia de los bancos y la consiguiente restricción del crédito o el aumento de la tasa de desempleo. Todos esos aspectos llevaron a la aplicación de una política económica expansiva que originó un incremento de la deuda en un entorno de desconfianza sobre las finanzas públicas, lo que culminó con el rescate de algunos países. “Este momento, en el que la deuda pública es un elemento de rentabilidad y puede ser objeto de movimiento especulativo, ha sido una oportunidad para que el sector asegurador apoye al gobierno y contribuya a la estabilidad económica”, afirmó Espí.

APUESTA POR LA RENTA FIJA NACIONAL

Los datos extraídos del estudio refuerzan esta postura. María José Salcedo, directora del Área de Investigación de ICEA, explicó que la renta fija representó el 67,7% de las inversiones de 2012. Incidió en la “visión a largo plazo” del sector, puesto que “más del 55% de las inversiones tuvieron un plazo superior a 5 años”, por lo que el sector es un “soporte excepcional para el crecimiento de nuestra economía”. Analizando la distribución de la inversión por países, la mayor parte se quedó en España (69,9%), mientras que el resto se dividió entre varios estados europeos y Estados Unidos. En cuanto al reparto por sectores, la mayor parte de las inversiones se destinó a deuda pública (46,8%) y emisiones del sector financiero (36%).

En cuanto al peso de la inversión en el conjunto de la economía española, el estudio desvela que el sector asegurador atesora el 3,5% de todos los activos en renta fija y variable de nuestra economía, porcentaje que se eleva al 10,3% en el caso de la renta fija. Además, este sector ha sido el segundo -tras el sector bancario- que más ha incrementado su volumen de deuda pública de la Administración Central desde el inicio de la crisis. Y el apoyo también se extiende al sector privado. “En 2009, el 46,3% de la inversión correspondía a títulos de empresas de carácter nacional, mientras que en 2012 esta cifra ha ascendido al 64,7%”, puntualizó. Este aumento de la deuda pública y de los títulos privados nacionales ha hecho que la cartera de inversiones del sector se concentre en los títulos españoles, que en 2012 ya suponían un 69,9% del total (49,3% en 2009). Esto ha sido especialmente relevante en el caso de las entidades de capital español, para las que la inversión en títulos nacionales ha alcanzado el 77,1% (55% en 2009). Salcedo concluyó este repaso fijándose en la inversión del sector asegurador en activos inmobiliarios, que en 2012 se situó en 9.300 millones. Además, recordó que algunas entidades han respaldado a la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb). Así pues, del 55% de aportaciones de inversores privados a la Sareb, el 4,9% procede del sector asegurador.

Finalmente, Juan Pablo Olmo, director de Cumplimiento de MAPFRE, habló del marco normativo europeo. “Es una evidencia que la regulación impacta sobre las políticas de inversión. La definición de marcos regulatorios que determinan comportamientos procíciclos deberían ser objeto de especial atención si se pretende que el sector asegurador continúe jugando ese papel de agente financiero”, señaló. Al hilo de ello, lamentó “la permanente contradicción de los deseos políticos manifestados sobre la necesidad de financiación a largo plazo y lo que luego resulta materializado en la normativa”. Así, advirtió que la Comisión Europea está trabajando en un Libro Verde sobre la financiación de las inversiones productivas a largo plazo -infraestructuras, capital riesgo y titulizaciones de pymes- y explicó que dicho documento invita a que otros agentes financieros -aseguradoras, reaseguradoras y fondos de inversión- sustituyan a las entidades de crédito en esa financiación.