Según se ha hecho eco el diario ‘El Tiempo’, los argumentos alegados por la industria aseguradora se basan en que “las empresas de seguros no son entidades o establecimientos de salud, no prestan servicios de salud, tampoco son financiadoras de sistema de prestación de servicios de salud y que esta actividad no está diseñada técnica ni jurídicamente para hacerlo”. En este sentido, apuntaron que las compañías aseguradoras se rigen por su propia legislación, en concreto por la Ley General de Seguros; el Código de Comercio y las normas que expide la Superintendencia de Bancos y Seguros.

Así, esgrimieron que dentro de la actividad aseguradora no existen empresas que ofrezcan servicios de seguros de salud, sino seguros de personas por enfermedad y asistencia médica, indicando que por el hecho de brindar estas coberturas no pueden convertirse en actores de salud, prestadoras de salud o financiadoras de sistemas de salud y, por tanto, no pueden estar regidas por el Código de Salud. (VDS). De igual manera, señalaron que asumen riesgos e indemnizan económicamente por las pérdidas que la ocurrencia de dichos riesgos.