“Estamos a la mitad del promedio”, afirma Cristian Nolck, gerente de Seguros G&T. Con el gasto anual per cápita sucede lo mismo: el país avanza, pero de manera lenta con relación a lo que ocurre en el mundo. La inversión individual pasó de 175 quetzales (21,88 dólares) en 2003 a 320 quetzales (40 dólares) en 2012, lejos de los 687 dólares de Chile, los 4.000 dólares de EE.UU., o los 7.500 dólares de Suiza, el país más protegido del mundo.

En este sentido, Herman Girón, presidente de la Asociación Guatemalteca de Instituciones de Seguros (AGIS), dice que con la implementación de la “se contempló un proceso de registro similar al que se tiene en países más modernos, pero no se cumple, pues el ente regulador (Superintendencia de Bancos –Sib-) tarda más de los 30 días y no hay dinamismo en el sector”, explica.

Esto se debe a los trámites entre la Sib y las aseguradoras ya que la ley indica que la mecánica para la entrega de la póliza debe ser en papel, mientras que las empresas han optado por el correo electrónico e imprimirlo cuando el cliente lo solicita. “Tenemos un mercado más moderno y un regulador que quisiera que todo quede evidenciado en papel; es una barrera. Reconocemos que el Superintendente tiene apertura, pero la evolución va lenta”, asegura Girón.

Por su parte, las aseguradoras coinciden en que aún es bajo el porcentaje de asegurados ya que hace falta la cultura de prevención. Enrique Neutze Toriello, gerente de ASEGURADORA GENERAL, recuerda que en Guatemala hay diversificación de culturas y de niveles educativos en las personas, razón por la que “no hay una penetración como en otros países. Se necesita desarrollo en el área rural”, opina.