El informe destaca que el sector asegurador mexicano experimentó una mejora en su ratio combinado a 101% en septiembre de 2012 (promedio de 105% en los últimos 3 años), según la agencia esto se debió al efecto conjunto del sólido crecimiento de las primas (un 11% en términos reales) y la reducción del índice de siniestralidad neta, hasta un 69,5% en septiembre de 2012 desde un 72% en septiembre de 2011. La reducción de la siniestralidad se debe a aumentos de tarifas en algunos ramos, estabilización del costo de los reclamos y el mejor entorno de siniestros, mientras que las pérdidas por eventos catastróficos fueron mitigadas a través de un adecuado reaseguro y sólidas reservas.

En cuanto a la cobertura de las reservas técnicas y matemáticas de la industria, según Fitch, ésta alcanza niveles históricamente altos, siendo que el ratio de reservas sobre primas retenidas se situó algo por debajo del 200% en septiembre de 2012, después de haber superado ese nivel por primera vez en 2011, en función del sólido crecimiento de los seguros de vida y catastróficos, que generan una alta acumulación de reservas.

Por otro lado, el elevado volumen de acumulación de reservas permite al sector tener una amplia base de recursos disponibles para la inversión, lo que se traduce en una importante contribución del resultado financiero neto (en promedio del 16% de las primas ganadas en los últimos 4 años). “Los ingresos por rendimiento de inversiones permiten al sector compensar las recurrentes pérdidas operativas y los altos gastos por constitución de reservas, y alcanzar sólidos niveles de rentabilidad”, apunta la agencia.

SOLVENCIA DE LA INDUSTRIA

Asimismo, la solvencia de la industria se explica por las métricas y coeficientes utilizados actualmente por el regulador mexicano para calcular los márgenes de solvencia de las aseguradoras, ya que estos consideran estrictos requerimientos relacionados a reservas, reaseguro y diversificación de inversiones en instrumentos de alta calidad crediticia. Sin embargo, en la industria aseguradora mexicana, las inversiones en acciones representan una elevada proporción del capital total del sector (un 59% en septiembre de 2012), lo cual afecta la posición de liquidez de las aseguradoras. Desde Fitch también ponen de manifiesto que los deterioros adicionales en los índices de liquidez podrían afectar la perspectiva de la industria.

Por último, el documento elaborado por la agencia pone de manifiesto que se “espera que el nuevo régimen regulatorio lleve a mayores recursos de capital y mejor gestión de los riesgos en las aseguradoras y que también aporte a la transparencia y supervisión del sector”. Sin embargo, hace hincapié en que “la vuelta a políticas agresivas de tarificación tendría efectos negativos en la rentabilidad del sector y podría provocar una revisión de la perspectiva a ‘negativa’”. La nueva Ley de Seguros, que ha estado en revisión durante varios años con la intención de introducir al sector un enfoque de solvencia patrimonial basado en los riesgos, ha sido aprobada recientemente por el Senado y ahora debe ser presentada a la Cámara de Diputados para ser implementada tentativamente en 2014.