El resto son nuevos. Los riesgos climáticos y medioambientales han entrado con fuerza en el top 5 de las inquietudes de los CEO españoles, y también mundiales, y tienen cada vez mayor impacto financiero en las compañías.

“Los recientes acuerdos internacionales, el incremento de la volatilidad del clima y de fenómenos atmosféricos extremos han confirmado la necesidad de incluir nuevas categorías de riesgos en el radar de las empresas. En España, en sectores como energía, agua, seguros, agricultura o turismo, se está observando cómo inversores y reguladores, vigilantes de la estabilidad de los mercados, están desarrollando herramientas para valorar mejor las incertidumbres e impactos que un cambio de las condiciones ambientales del planeta puede ocasionar sobre su valor”, señala José Luis Blasco, responsable global de Sostenibilidad y socio de Gobierno, Riesgo y Cumplimiento (GRC) de KPMG en España.