El objetivo es establecer un modelo paneuropeo que ofrezca las mismas condiciones en toda la UE para los usuarios que deseen ahorrar para su pensión y poder ‘llevarse’ este producto consigo si se van a vivir a otro Estado miembro.

Según la eurodiputada demócrata liberal holandesa, Sophie in ´t Veld, responsable de esta negociación en la Eurocámara, el principal atractivo del nuevo modelo será la supervisión europea. "Será un producto en el que la gente pueda confiar. Un producto de jubilación personal predecible y rentable, independientemente de su ubicación en la UE", asegura. 

Otra de las ventajas destacadas es que el usuario dispondrá de información y asesoramiento obligatorio para asegurarse de que el ahorrador sepa lo que está comprando y lo que puede esperar. Recuerda, además, que contar con un modelo transfronterizo estandarizado favorece, por ejemplo, la transparencia en los costes.

Tratamiento fiscal

Los incentivos fiscales pueden ser cruciales para determinar si las personas adquieren productos de pensiones personales. En una recomendación separada al Consejo, la comisión de Asuntos Económicos argumenta que el nuevo modelo europeo debería beneficiarse de un trato fiscal preferencial de los países para atraer a los ahorradores.

Una de las opciones sería que los planes personales europeos reciban el mismo trato fiscal que los nacionales, mientras que la otra sería que todos los países de la UE acuerden un trato fiscal específico. Como todas las cuestiones vinculadas a la fiscalidad en la Unión, acordar un enfoque común sobre los incentivos requeriría la unanimidad entre los Estados miembros.

Próximos pasos

Los eurodiputados comenzarán ahora las negociaciones con el Consejo y la Comisión para encontrar un acuerdo sobre las normas relativas a los planes personales de pensiones paneuropeos.