En este documento se expresa la preocupación por la reducción de las pensiones llevada a cabo en varios Estados miembros como consecuencia de la crisis económica, que ha empujado a muchos pensionistas a la pobreza. Por ello, los diputados apuestan por la protección de unas pensiones públicas que garanticen una calidad de vida digna a todos los ciudadanos en su vejez. El informe de la eurodiputada holandesa Ria Oomen-Ruijten ha sido aprobado por 502 votos a favor, 138 en contra y 49 abstenciones.

En respuesta a la comunicación de la Comisión de febrero de 2012, los eurodiputados recomiendan a los Estados miembros implantar un sistema combinado de pensiones basado en tres pilares: una pensión pública universal, pensiones complementarias establecidas por convenio colectivo y planes de ahorro individuales en los que se proporcionen los mismos incentivos con independencia del salario del trabajador o sus años de cotización. Los diputados hacen hincapié en la necesidad de que la pensión pública garantice una calidad de vida digna a los trabajadores jubilados.

El texto defiende también la mejora de las condiciones laborales, el fomento del empleo de calidad y la lucha contra el trabajo no declarado, lo que permitiría que hubiera más cotizaciones y que los trabajadores cotizaran más tiempo. Además, los trabajadores con empleos estables y de calidad tendrían mayor capacidad para invertir en planes de pensiones privados y así aliviar los costes de las pensiones públicas.

APOYO A LA MOVILIDAD LABORAL

El informe destaca la necesidad de garantizar la adquisición y la conservación de los derechos de jubilación a los trabajadores desplazados dentro del mercado de la UE. Para ello, el Parlamento defiende "normas mínimas" que aseguren la conservación de los derechos de pensión acumulados por un trabajador en los diferentes Estados miembros en que haya ejercido su profesión.

Igualmente, se recuerda la necesidad de tener en cuenta el desafío que la igualdad de género plantea en este asunto, ya que solo en Europa el 22% de las mujeres mayores de 75 años se encuentra por debajo del umbral de la pobreza. Se insiste, en este punto, en la necesidad de reforzar la la igualdad de género en el acceso al mercado laboral, en la eliminación de las diferencias salariales, en el respeto de los derechos de maternidad y en la conciliación de la vida laboral y familiar. El incremento de mujeres empleadas favorecería el aumento de las cotizaciones a las pensiones.

También se propone la introducción de los denominados "créditos por pensión", es decir, la posibilidad de contabilizar como tiempo de trabajo el dedicado al cuidado de personas dependientes, generalmente no remunerado y desempeñado por mujeres.