Lo que sí confirma este baremo es que en 2014 el fraude se ha triplicado, siendo seis de cada 100 siniestros declarados un intento de estos casos, y estimándose el coste global de estas prácticas en unos 1.190 millones de euros anuales, casi un 20% más que en el informe anterior. Esto supone una “consecuencia demoledora para el sector, ya que se produce una mutualización del fraude que a su vez repercute en un aumento de las primas y en que todos paguemos más”, de manera que se “sociabiliza el fraude”, señaló.

A pesar de este dato, en este barómetro "hay un punto muy positivo", indica Valencia: a pesar de que 5,2 millones de automovilistas siguen reconociendo que podrían cometer fraude si supieran que no van a ser descubiertos y de que "9 millones de conductores siguen justificando el fraude al seguro", "comienza a haber algunos síntomas que anuncian una mejora, porque la intención de estafar a las compañías ha descendido a casi la mitad". Asimismo, existe un mayor conocimiento de las consecuencias legales que conllevan estas prácticas, que los encuestados comienzan a asociar a una situación puntual de necesidad y no a un tema cultural

Otro dato destacable apunta a un aumento de la predisposición a denunciar, con un 73% de las personas que confirma que lo haría si tuviera un beneficio económico directo, como ocurre en países como Reino Unido o Estados Unidos. En este sentido, el directivo manifestó que esta circunstancia podría ser motivo de análisis y estudio en el sector y que no hay porqué descartar esta idea si los resultados van a ser positivos.

Perfil de conductor defraudador

colpe coche siniestro accidenteOtras de las novedades sobre la que llama la atención el informe es que el fraude en empresas, especialmente en pymes, y en los jóvenes se ha ralentizado. "Puede que a causa de la crisis", según Valencia, pues muchas de estas empresas han desaparecido. Además, al margen del perfil de conductor defraudador (hombre, menor de 26 años, con empleo precario o paro, y que justifica la acción del fraude -en el que trata de incluir más daños de los que realmente tiene el vehículo- por razones de desempleo y simulando en mayor medida accidentes con contrarios), hay un colectivo que comienza a abundar: conductores de 30 a 40 años, con estudios superiores y con empleo por cuenta ajena.

Por género, los hombres defraudan más que las mujeres, se arrepienten menos de las estafas (63,5% frente al 51,7%) y presumen más de ellas, incluso ante desconocidos. Por su parte, las mujeres fingen más lesiones que los hombres, simulan más gravedad de la real en las mismas (2,6% en los hombres frente al 19,2% de las mujeres) y desconocen más las consecuencias jurídicas del fraude. En cuanto a las razones para defraudar al seguro, los hombres lo hacen para “tener el coche en perfecto estado” y las mujeres lo justifican por su “tendencia a cuidar de la economía familiar”.

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