El fenómeno climático natural conocido como El Niño redujo la actividad de huracanes en el Atlántico Norte, al tiempo que trajo grandes inundaciones y olas de calor a muchos países en desarrollo y emergentes.

La catástrofe más mortal, y también la más costosa en términos de pérdidas totales, fue el terremoto de Nepal, ocurrido el 25 de abril al noroeste de la capital Katmandú, que alcanzó una magnitud de 7,8 y donde unas 9.000 personas perdieron la vida y las pérdidas totales ascendieron a 4.800 millones de dólares (4.415 millones de euros).

En términos de pérdidas financieras, hemos sido un poco afortunados en 2015: los fuertes ciclones tropicales con frecuencia sólo han golpeado zonas escasamente pobladas o no han tocado tierra en absoluto. En el Atlántico Norte, El Niño contribuyó a reducir el desarrollo de fuertes tormentas. Las medidas para reducir la susceptibilidad de pérdida también han tenido un efecto positivo”, explicó Peter Höppe, jefe de la unidad de Investigación de Riesgos Geográficos de MUNICH RE.

Sin embargo, las pérdidas relativamente bajas no son razón para caer en la complacencia: “Los científicos creen que el próximo año la fuerte fase de El Niño podría ir seguida por su hermana gemela, La Niña. Ambas versiones de la oscilación climática ENSO (El Niño / Oscilación del Sur) en el Pacífico influye en los extremos climáticos en todo el mundo. Una fase de La Niña podría promover el desarrollo de huracanes en el Atlántico Norte, por ejemplo”.

El fenómeno de El Niño y las catástrofes naturales 

La fase de El Niño tuvo un efecto considerable en sequías y olas de calor, especialmente en América del Sur, África y el sudeste asiático. Las pérdidas totales a nivel mundial de este tipo de eventos el año pasado llegaron a 12.000 millones de dólares (11.038 millones de euros), de las cuales 880 millones (809 millones de euros) estaban aseguradas. Sin embargo, las mayores pérdidas por ola de calor y sequía -aunque no influenciado por El Niño- fueron causadas por el verano caluroso y seco en Europa. La pérdida total ascendió a unos 2.000 millones (1.839 millones de euros); de las que sólo estaba asegurada una décima parte de esto.

La catástrofe natural más costosa para la industria de seguros en 2015 fue la serie de tormentas de invierno que azotó el noreste de Estados Unidos y Canadá en febrero. Las pérdidas aseguradas ascendieron a 2.100 millones de dólares (1.931 millones de euros); mientras que las pérdidas totales fueron de 2.800 millones (2.575 millones de euros). Al igual que el año anterior, todo el invierno en el noreste de EE.UU. fue inusualmente frío y nevado. En Boston, casi tres metros de nieve cayeron en los meses de invierno, un récord absoluto.