"El reciente crecimiento de la industria aseguradora deriva de una combinación de factores macroeconómicos ampliamente positivos para la región, así como de una serie de características como la estabilidad política sostenida en la mayoría de los principales países, una clase media en expansión, importantes proyectos de infraestructura e iniciativas de industrialización significativas, y un marco regulatorio de apoyo y consolidado en la mayoría de los países", reveló Alan Murray, Senior Vice President de Moody's.

El informe de Moody's se centra principalmente en las tendencias y en los factores crediticios claves vinculados a los principales mercados aseguradores de Latinoamérica (Brasil, México, Argentina, Chile y Colombia y, en menor medida, Perú, Bolivia, Uruguay y Venezuela) que en conjunto representan cerca del 95% de las primas suscriptas de toda la región. Para Murray el crecimiento de la industria de seguros de la región “ha sido el resultado de la combinación de sistemas de pensiones o de retiro privados muy sólidos y desarrollados, particularmente en Brasil, México y Chile, así como también de una década de crecimiento económico considerable y de mejoras en los perfiles de riesgo soberano".

Entre otros puntos que se revelan en el informe, Moody's agrega que los principales mercados de seguros de América Latina tienen una estructura de mercado abierto que promueve tanto la eficiencia competitiva como el servicio al cliente, y están bien representados tanto por compañías aseguradoras locales fuertemente posicionadas como por los principales grupos de aseguradoras internacionales, así como por un modelo de bancaseguros bien desarrollado en algunos países.

RIESGOS QUE LIMITAN A LA INDUSTRIA

En la otra cara de la moneda, la agencia pone de manifiesto que estos factores positivos están contrarrestados por los notables riesgos que limitan a la industria aseguradora del país, entre los cuales se incluyen el riesgo soberano y el entorno operativo, además de la actual escasa penetración de los mercados aseguradores en las economías de varios países de la región, así como también la exposición catastrófica de las aseguradoras patrimoniales que operan a lo largo de las costas del Pacífico y del Golfo, y tasas de interés más bajas que ejercen presión sobre las aseguradoras de retiro y de pensiones en algunos países.