Con una perspectiva de diez años, el informe analiza 31 riesgos que podrían tener un impacto global significativo que podrían causar impactos negativos importantes en las industrias y los países si ocurrieran. Entre los mencionados riesgos, después de la disparidad económica y el empobrecimiento de la riqueza, destacan los episodios meteorológicos extremos, que se presenta como el riesgo que mayor probabilidad tiene de causar un efecto sistémico importante a escala mundial. A este le siguen el desempleo y el subempleo, el cambio climático y los ataques cibernéticos. Asimismo, el informe identifica las crisis fiscales como el riesgo mundial que podría causar el mayor impacto sobre los sistemas y países en el curso de los próximos diez años.

“Cada riesgo que consideramos en este informe encierra el potencial de provocar una fallo a escala mundial; sin embargo, es su naturaleza interconectada lo que hace que sus repercusiones negativas sean tan pronunciadas ya que, en su conjunto, pueden ejercer un efecto aumentado", revela la economista jefe del Foro Económico Mundial, Jennifer Blanke. En esta misma línea, defiende que es “esencial” que todos los agentes de la sociedad (gobiernos, empresas, y sociedad civil) cooperen con el objetivo de enfrentarse a los riesgos mundiales presentes y adaptarse a los mismos.

EL DESEMPLEO Y EL SUBEMPLEO, EL MAYOR RIESGO PARA LOS JÓVENES

Además de medir la gravedad, la probabilidad y el impacto potencial de esta treintena de amenazas globales, el estudio incluye las investigaciones especiales sobre tres casos específicos, como son el aumento de riesgo cibernético; la creciente complejidad de los riesgos geopolíticos; y el desempleo juvenil y el subempleo. Estos últimos son dos desafíos importantes a los que deberán hacen frente los jóvenes que en la actual década tienen menos oportunidades de empleo y costes crecientes en educación. “Más del 50% de los jóvenes de algunos países desarrollados están buscando trabajo y que hay un nivel creciente del empleo informal en regiones en desarrollo donde vive más del 90% de la juventud del mundo actual”, apunta el informe.

David Cole, jefe de riesgos de SWISS RE, hace hincapié en que hoy en día muchos jóvenes se enfrentan a una “situación muy difícil”, ya que, como resultado de la crisis financiera y la globalización, la generación más joven de los mercados maduros lucha contra “una situación desesperada, con cada vez menos oportunidades de trabajo, y con la necesidad de soportar el envejecimiento de la población”. Un problema que necesita una solución urgente: “Es vital que nos sentemos con los jóvenes ahora y empecemos a plantear soluciones que tengan como objetivo crear sistemas educativos más adecuados, mercados de trabajo funcionales, intercambios eficaces de competencias y el futuro sostenible del que todos dependemos”.

Sobre el ciberriesgo, subraya que la creciente dependencia de Internet para realizar tareas esenciales y la expansión masiva de dispositivos conectados a la red hacen que el riesgo de un fallo sistémico, a una escala capaz de desintegrar sistemas o incluso sociedades, “sea mayor que nunca en 2014”. “El efecto podría ser una ‘balcanización’ de Internet, o el denominado 'apocalipsis cibernético', en el que los piratas informáticos gozan de una superioridad abrumadora y en el que se han generalizado las interrupciones masivas”, advierte.

Sobre este tema, Axel P. Lehmann, director de Riesgos de ZURICH, explica que “la confianza en el Internet está disminuyendo como resultado del mal uso de los datos, la piratería y la intrusión de la privacidad”. “Una fragmentación de Internet –advierte- es el camino equivocado para resolver este problema, ya que destruiría los beneficios que esta red nos presta a todos. En lugar de construir jardines amurallados, es el momento de actuar mediante la creación de normas de seguridad con las que recuperar la confianza”.

Una gobernanza coordinada
En el mundo multipolar que nos encontramos hoy en día, explica el informe, hay cuatro principales amenazadas que podrían afectar a la estabilidad mundial entre los próximos cinco a diez años:

• El surgimiento de las incertidumbres en los mercados emergentes que son inestables como resultado de la presión social, política o económica

• Las fricciones comerciales y políticas entre los países, donde el comercio y la inversión se utilizan cada vez más como representantes del poder geopolítico, dando como resultado un aumento de focos de tensión

• La proliferación de los conflictos de baja intensidad, provocados por el cambio tecnológico y la reticencia de las grandes potencias a intervenir, lo que podría fácilmente extenderse en una guerra a gran escala

• El lento avance en los retos globales, persistiendo en punto muerto la gobernanza global de las instituciones lo que conduce al fracaso para abordar adecuadamente los desafíos ambientales y el desarrollo de los restos de naturaleza global

“Un entorno geopolítico más fracturado está amenazando el progreso en las industrias siendo crítico para el desarrollo global, como son los servicios financieros, la salud y la energía”, señaló John Drzik, presidente de Global Risk de MARSH. “El mundo necesita una gobernanza más coordinada para prevenir que una combustión lenta de los riesgos sistémicos se conviertan en auténticas crisis”, concluye.