En lo que respecta al activo, ambos organismos internacionales acordaron introducir la contabilización de los valores representativos de deuda a valor razonable, reconociendo las variaciones del valor de mercado en el patrimonio neto, manteniendo la opción de designar las inversiones a valor razonable sin restricciones (full fair value). Por lo que se refiere al pasivo, la revalorización del pasivo por contratos de seguro en función de los tipos de interés del mercado se distribuirá entre patrimonio neto y resultados, reconociéndose el impacto de los cambios en los tipos de interés de mercado en el patrimonio neto.

Además, el IASB confirmó su preferencia por un modelo de dos márgenes (ajuste de riesgo, margen residual), desbloqueando el margen residual en lo que respecta a cambios prospectivos en las estimaciones. “De esta forma, se mantiene la discrepancia de estos organismos en cuanto a los gastos de adquisición; el FASB prefiere el enfoque de reconocimiento de activos, mientras que el IASB se decanta por la deducción a partir del margen residual”, comenta Deloitte en su trabajo.

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