Este informe, que analiza los factores clave de la oferta y demanda de reaseguro a la vista de las próximas renovaciones de fecha 1 de enero, revela que un importante porcentaje de las pérdidas sin precedentes por inundación generadas por el Huracán Harvey en Texas y Louisiana no estarán aseguradas, poniendo de nuevo de manifiesto la existencia de una falta global de cobertura aseguradora. Como resultado, los afectados requerirán un fuerte apoyo financiero del Gobierno de Estados Unidos.

Mientras tanto, en la primera mitad de 2017 se ha observado un aumento de capital total disponible en el sector reasegurador, alcanzando una cifra record de 605.000 millones de dólares al 30 de junio de 2017. “El Huracán Harvey ha tenido consecuencias devastadoras y desafortunadamente muchas de las pérdidas ocasionadas no están aseguradas, dejando al gobierno de Estados Unidos y, por tanto, a los contribuyentes, con la carga económica de las mismas”, detalla Eric Andersen, Chief Executive Officer de AON BENFIELD. Al mismo tiempo, -añade- “nos encontramos con una industria reaseguradora sobrecapitalizada y con  nuevos inversores buscando activamente acceso a riesgos aseguradores diversificados. La frecuencia de las pérdidas relacionadas con fenómenos climatológicos severos está aumentando y es necesario avanzar un paso más en los esfuerzos que se están realizando para abordar la evidente falta global de cobertura aseguradora”.

El Reaseguro sigue fuerte

Este informe confirma que las grandes reaseguradoras continúan presentando sólidos resultados en la primera mitad de 2017, gracias a un comportamiento relativamente favorable de la siniestralidad y a unos rendimientos de las inversiones estables. En este entorno de mercado favorable también destaca el aumento de capital alternativo y su impacto en la competencia en las renovaciones de mediados de año.

Según cifras preliminares y anteriores al Huracán Harvey, las pérdidas aseguradas en los ocho primeros meses de 2017 ascendían a un total de 4.500 millones de dólares, representado el 56% de la media de los últimos 10 años para el mismo periodo. El porcentaje reasegurado de estas pérdidas era bajo, dado que una gran proporción de las mismas correspondía a eventos climáticos localizados en Estados Unidos.