La cobertura financiera tendrá una vigencia de tres años y aporta protección a las finanzas públicas a través de tres componentes: Por 140 millones de dólares contra sismos que ocurran en distintas zonas del territorio nacional; por 100 millones de dólares contra huracanes que impacten en varias zonas de la costa del Océano Pacífico de México; y por 75 millones si los huracanes ocurrieran en distintas zonas costeras nacionales del Océano Atlántico y el Golfo de México.

Según el comunicado el esquema desarrollado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público fue intermediado y colocado por instituciones financieras que cuentan con alta capacidad probada en este tipo de coberturas, y contó con la asesoría del Banco Mundial. De esta forma, la emisión de Bonos de Catástrofe permite obtener recursos de inversionistas especializados, principalmente en Europa y Estados Unidos, quienes en caso de que ocurra uno o varios de los eventos predeterminados en los bonos, dejan de recibir el principal al cual tendrían derecho, y en cambio esos recursos se utilizarían para cubrir los costos relacionados con la atención de la emergencia causada por el fenómeno.

Esta es la tercera transacción de este tipo que ha realizado el Gobierno Federal. En esta ocasión, además de renovar las coberturas vigentes, se logró ampliar el monto y la cobertura geográfica con respecto a los bonos anteriores, al aprovechar las condiciones favorables prevalecientes en los mercados financieros. Este mecanismo de cobertura no implica deuda pública, ya que es un esquema de aseguramiento del patrimonio del FONDEN.