"La gente vive más tiempo y en este cambio de paradigma los aseguradores pueden desempeñar un papel clave, ayudándoles a sacar el máximo provecho de su jubilación. Al ofrecer a las personas una amplia gama de seguros para la jubilación, con o sin cobertura de riesgo de vida, las compañías ayudan a las personas a prepararse adecuadamente para la vejez, pero también contribuyen a los gobiernos a reducir la presión sobre las ya de por sí sobrecargadas finanzas públicas", explica un documento publicado por la Federación. 

Por todo ello, desde GFIA se alienta al G20 a reconocer la necesidad de un mayor análisis sobre el aumento de la longevidad y el envejecimiento de la población, así como la importancia de examinar la forma en que los programas gubernamentales y los productos del sector privado pueden utilizarse para compensar las brechas de financiación relacionadas con el riesgo de longevidad y morbilidad.

La organización sectorial considera también que "la Vía Financiera del G20 debería encargar al Consejo de Estabilidad Financiera que tenga en cuenta la disponibilidad y asequibilidad de los productos de ahorro al elaborar las futuras normas internacionales".

"Estamos experimentando en muchos países aumentos espectaculares en la relación de personas jubiladas respecto al número de trabajadores y se espera que esta tendencia continúe en los próximos años", comenta Recaredo Arias, presidente de GFIA. Con esta realidad, se plantea un escenario que "somete a los sistemas de pensiones de reparto a una fuerte presión".

"Las pensiones privadas -concluye el directivo- tienen un enorme potencial para aliviar gran parte de esta presión, al tiempo que ayudan a las personas a tomar el control de sus planes para jubilación. Es vital que el G20 reconozca la necesidad de políticas públicas y acciones legislativas en todo el mundo para ayudar a las personas a ahorrar a largo plazo y prepararse para su jubilación. Un primer paso sería que estas cuestiones se incluyeran en los resultados de la Vía Financiera del G20".