Pero no menos importante, y unido en cierta manera a esta nueva exigencia, es que “las  nuevas normas requerirán una revisión y una  reinvención de toda la gama de productos del mercado. Esto será sin duda muy caro y disruptivo para un sector de negocio relativamente  benéfico  ya afectado por el peso de la nueva regulación”.

Por todo ello, como aconseja Henri Debruyne, presidente de MEDI, en el citado comunicado que reproducimos en el blog, “estas nuevas exigencias cambiarán de manera importante la forma de comercializar los productos de seguros disponibles en cada uno de los mercados de la Unión Europea.  Ello va a reforzar la exigencia de asesoramiento a los clientes. Habrá que vigilar que estos objetivos legítimos no se desvíen por la aplicación de medidas improductivas y onerosas. Sin duda, el diablo se esconde en los detalles”.