Silvia Verde, Analista del Departamento de Análisis de InversegurosLa semana pasada supimos que España cerró 2015 con un déficit del 5,2%, muy por encima del objetivo del 4,2% pactado con Bruselas y también alejado de las estimaciones que había realizado el propio gobierno y que lo situaban en el 4,5%. El desfase se debe principalmente a las Comunidades Autónomas y a la Seguridad Social, que han rebasado con creces sus límites presupuestarios. Sin embargo, incumplir con el objetivo de déficit no es ninguna novedad, ya que desde que entramos en la crisis, en 2008, se han incumplido los objetivos todos los años.

No obstante, el principal problema es que una desviación tan importante dificulta en mayor medida la consecución del objetivo para este año, que se sitúa en el 2,8%, siendo el ajuste que debería realizarse de unos 25.000 millones de euros. Se hace por lo tanto imprescindible llevar a cabo ajustes adicionales, es decir, recortes de gasto o subidas de impuestos, que podrían tener un efecto negativo en las perspectivas de crecimiento para nuestro país, hasta ahora nuestra mayor fortaleza, siendo los riesgos a la baja cada vez mayores.

De hecho, el propio Banco de España ya ha rebajado en una décima su previsión de PIB para este año, hasta el 2,7%, como consecuencia de la desaceleración del crecimiento mundial, la apreciación del euro y el descenso de las bolsas, siendo la previsión para 2017 del 2,3%. De la misma forma, según miembros del equipo de la Presidencia del Gobierno, el Programa de Estabilidad que el Ejecutivo debe presentar en Bruselas a finales de este mes de abril también incluirá una revisión a la baja del cuadro macroeconómico aprobado en los Presupuestos del Estado. Se espera que la previsión de PIB para 2016 se rebaje en dos décimas, hasta el 2,7%.

Hay que tener en cuenta que estas proyecciones están sujetas a determinadas decisiones de carácter político y, más concretamente, a aquellas relacionadas con el ajuste fiscal que exige Bruselas y que no se materializó a lo largo del pasado año, pero que, de producirse a lo largo de este 2016, supondría un todavía menor crecimiento por parte de la economía. De hecho, según el propio Banco de España, tanto este año como el que viene, el déficit público seguirá siendo muy superior al estimado por el Gobierno. Concretamente, espera que el déficit se situará en este 2016 en el 4,4% y en 2017 en el 3,4%, por encima del 2,8% y del 1,4%, respectivamente, previstos por el Ejecutivo.

Parece que existen sólo dos alternativas, o enfrentarse a Europa, y renegociar los objetivos de déficit a cambio de reformas, o proceder a un duro ajuste presupuestario. Sin embargo, con un gobierno en funciones parece casi imposible acometer ninguna de ellas. Por lo tanto, habrá que seguir esperando.

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