Explican que el plan económico contempla la venta de la sede social del Consejo, la de tres locales que están alquilados y el traslado de la sede de CECAS, y expresan que ese plan “es una medida cortoplacista que alivia la situación de la corporación durante los próximos dos o tres años, pero a la larga empeora la situación”. A esto, Sarasúa añade que “los planes a corto plazo pueden ser útiles en ciertas situaciones, pero son muy peligrosos en el largo plazo”.

En sendos comunicados se llama la atención sobre el hecho de que “la sede social del Consejo General se pretende vender un 40% por debajo del importe fijado en la última tasación, realizada hace un par de años. La operación, tal y como está planteada, es ruinosa para los intereses de todos los colegiados. Sin olvidar que, la venta de todos los inmuebles obligaría a buscar un alquiler, incrementando –en lugar de ajustar– los gastos anuales”. En el comunicado del Colegio de Asturias se destaca, además, que “la organización colegial entiende, por otro lado, que este plan pone en peligro el futuro del Consejo General en tanto que le dejaría sin patrimonio y haría un daño irreparable al prestigio e imagen de la entidad".

Tanto Sarasúa como su homólogo Climent califican esta decisión de error histórico y afirman que “estas medidas representan un ataque frontal al prestigio y la buena imagen de todos los profesionales”, a lo que Climent añade: “No quiero ser partícipe con mi voto de este gran error histórico del que nos arrepentiremos siempre”.

“Falta de estudio y análisis crítico previo”

Desde los dos Colegios se “reconoce la delicada situación económica que atraviesa el Consejo General”, pero acusan “una falta de estudio y análisis crítico previo en la definición del plan económico propuesto por la Comisión Permanente” y denuncian que “no se hayan valorado otras opciones; existen alternativas que los miembros de la Comisión Permanente no están contemplando”, subrayan. En esta línea, se considera mejor “definir, en primer lugar, un plan de austeridad que permitiera ajustar los gastos y, simultáneamente, buscar nuevas vías de financiación. Una opción que ni siquiera se ha valorado. En una segunda fase, si estas medidas no fueran suficientes, se podría estudiar la venta de los locales que el CGCM tienen en propiedad y que en estos momentos están alquilados. Debemos tener visión de futuro y trabajar en el desarrollo de una estrategia a largo plazo, en un plan que contemple una serie de objetivos a conseguir en más de un ejercicio y que marque una senda estudiada y a seguir», concluye el presidente de la organización colegial”.


Un Pleno Extraordinario e información exhaustiva previa

El ex presidente del Consejo General y colegiado por Asturias, José Manuel Valdés, también ha expresado su sorpresa e inicial rechazo a la venta del patrimonio inmobiliario del Consejo General. “La decisión es, cuando menos, precipitada y no está planteada en consonancia con sus posibles consecuencias. Cargarse el Buque Insignia de nuestra institución atenta contra el futuro de la propia institución que puede ver a su flota salir en desbandada”, opina Valdés.

También considera que “antes de llegar a tal decisión se deben explorar alternativas de saneamiento económico y reducción de gastos, lo que no parece esté haciendo la actual Comisión Permanente, y ello con la colaboración de todos los Colegios de España que deben luchar por la subsistencia”.

Valdés entiende que el tema es “lo suficientemente grave como para resolverlo únicamente como un apretado pleno ordinario y debería convocarse un Pleno Extraordinario con este asunto como un único punto del orden del día y hacer llegar previamente a todos los Colegios un informe exhaustivo de la situación y sus posibles alternativas”.

Recuerda que en 1998 se vivió una situación igualmente delicada y con la unión de todos los Colegios se encontraron alternativas que, además, “potenciaron nuestra Institución”.


 

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