Asimismo, explicó cómo el concepto de compromiso ha evolucionado hacia un modelo sostenible, “que se refiere –se detalla- al compromiso del empleado, a favorecer un entorno de trabajo eficiente que garantice la productividad y el desempeño y a facilitar un ambiente de trabajo saludable apalancado en el bienestar físico, social y emocional”.

La mayoría de las compañías abordan estudios de compromiso desde una perspectiva cortoplacista, centrando sus esfuerzos en el diagnóstico del ambiente laboral. Sin embargo, medir el compromiso sin gestionarlo no es suficiente. Las empresas que apuestan por gestionar el compromiso implantan una cultura de alto rendimiento con un impacto positivo en los resultados del negocio”, valoró Eva Patier, directora de Compensación Estratégica y Estudios Retributivos.

Entre los beneficios estratégicos que aporta una medición y gestión efectiva del compromiso, WILLIS TOWERS WATSON apunta a la mejora de la innovación (59%), el crecimiento de los ingresos (x2,5) y el beneficio (x3), la retención (41%), la productividad (18%), la eficiencia (x6,5) y la satisfacción del cliente (12%).