“Vemos que las catástrofes naturales están cambiando y cada vez son más graves. El problema es superar la comprensión científica de lo que está sucediendo con el clima y traducirla en una aplicación para la gestión de riesgos en los negocios. Es una cuestión urgente que el gerente de riesgos analice la exposición de su empresa y sepa qué medidas de mitigación son posibles”, afirma.

Lefèvre recuerda, además, que para la mayoría de las empresas las consecuencias de la interrupción del negocio es una amenaza con más riesgo financiero que los daños físicos.