Las reformas introducidas en los últimos años van en esta dirección y han reforzado “sustancialmente” la sostenibilidad del sistema, “si bien su adecuación a las necesidades de una población progresivamente más envejecida plantea retos notables”.

Explica que, en ausencia de modificaciones adicionales de los ingresos del sistema, el mecanismo de ajuste se produce principalmente a través de la pensión media, lo que, en un contexto de crecimiento significativo de la tasa de dependencia, implica “la necesidad de analizar la posible incorporación de otras fuentes de financiación al sistema; delimitar los conceptos que se financian a través de él; y, en su caso, desarrollar los mecanismos de seguro y ahorro que ayuden a complementar en el futuro las pensiones del sistema público de reparto, como los que ya se han implantado en otros países”.

Además, el nuevo sistema puede aumentar la incertidumbre sobre la evolución del nivel futuro de las pensiones, por lo que su instrumentación debe realizarse “con la mayor transparencia posible, de acuerdo con los mecanismos que contempla la ley, con objeto de dotar a la población de la información necesaria sobre su pensión futura y permitir a los individuos tomar decisiones óptimas de ahorro durante su vida laboral para afrontar el período de jubilación”.

Accceso al Informe Anual 2015 del Banco de España

Noticias relacionadas

Linde recomienda "explorar fórmulas complementarias de capitalización en las pensiones"