Así lo ha señalado Javier Murillo, presidente del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS), durante la presentación de las conclusiones del estudio Delphi ‘Flexibilidad estratégica del sector privado ante la transformación de la sanidad pública: Análisis de escenarios de futuro 2013-2018’, impulsado por el propio instituto.

Los resultados de este estudio fueron recopilados entre marzo y octubre pasados y cuentan con las opiniones de un panel de 100 expertos. Tal y como señala Joan J. Artells, analista de política social de Health Economics (y codirector del estudio, junto con Manuel Vilches, director general del IDIS) “el objetivo de este informe ha sido llegar a conclusiones e hipótesis sobre la evolución de la economía y su impacto en la sostenibilidad financiera del sistema sanitario, la necesidad de poder implantar reformas estructurales, las posibles contribuciones del sector privado y las expectativas de los sectores sanitarios empresariales de adaptación a la evolución de la recesión económica, así como sus contribuciones sobre la prestación del sector público en el plazo de los próximos 5 años”.

El estudio muestra un aumento de la actividad asistencial privada y de la suscripción a pólizas, a consecuencia del posible deterioro de la asistencia sanitaria pública y la obsolescencia de la tecnología. Por otro lado, los entrevistados muestran un grado significativo de escepticismo acerca de la posibilidad de que exista una reducción significativa de la interferencia política en las decisiones técnico-sanitarias.

Los resultados, además, reflejan un cierto grado de deseo al respecto de que disminuya la dimensión de la provisión asistencial directa por parte del sector público, que junto a la necesaria adecuación de la cartera de servicios básica, genera una unanimidad del panel en el deseo de que el gobierno promueva la cobertura aseguradora complementaria. Asimismo, se espera que el sector privado desarrolle nuevos ámbitos de colaboración como el establecimiento de alianzas con centros públicos, para garantizar la continuidad asistencial entre niveles o la creación de centros de atención complementarios a la cronicidad.

CRECERÁ LA PROPORCIÓN DE LA FINANCIACIÓN PRIVADA EN EL GASTO SANITARIO

Según se desprende del estudio, la incertidumbre ante la salida de la crisis económica y la repercusión de los ajustes correspondientes en la solvencia y sostenibilidad financiera condicionarán la relación público-privada. A este respecto, las predicciones esperan una lenta recuperación del equilibrio financiero, aunque con una prolongación de la presión fiscal y una difícil contención del crecimiento de la demanda y del gasto sanitario: “Ante el aumento de la presión fiscal y la creciente erosión de la gratuidad del Sistema Nacional de Salud, el informe predice que la reducción presupuestaria, la posible extensión de algunos copagos para los sistemas asistenciales y la creciente corresponsabilidad del contribuyente con la suscripción de seguros privados de salud, contribuirán a incrementar la proporción de la financiación privada en el gasto sanitario global”, explicaba Vilches.

Finalmente, Juan Abarca, secretario general del IDIS, destaca el deseo de su organización de “impulsar la colaboración socialmente responsable en todas sus vertientes y, sobre todo, la integración entre el sistema público y privado para evitar duplicidades e ineficiencias”. “De hecho, consideramos que es trabajo de todos poder generar un marco más estable, más transparente, dotado de suficientes garantías y seguridad jurídica, al margen de los cambios políticos, ya que los proyectos de la sanidad necesitan un horizonte a largo plazo”, concluyó.