Francisco Aznara) Antes del siniestro. Nadie quiere saber nada; todo está bien por desconocimiento de los riesgos.

b) En el momento del siniestro. Nadie me había contado nada de esto, ¡por favor ayudarme!

c) Después del siniestro. Dos extremos: uno es que el empresario piensa que, al igual que la lotería, la probabilidad que vuelva a ocurrir otro siniestro es baja y, por tanto, no ha    e falta hacer nada nuevo y, la otra posición es: vamos a mejorar para que situaciones como esta o parecidas no se vuelvan a repetir.

Recordando que el riesgo es la incertidumbre de conseguir el objetivo, tenemos que el punto en común en los tres casos es el desconocimiento de los riesgos a los que estaban expuestos y, aun en el caso de conocerlos, no se habían planteado el estudio de la probabilidad de ocurrencia de éxito o fracaso del objetivo a conseguir y tampoco se había realizado una valoración de las consecuencias que aquello podía suponerles, tanto desde el punto de vista:

  • Del daño económico directo e indirecto sufrido.
  • La afectación al personal asalariado que podría haber.
  • De la afectación a la imagen y la reputación de la empresa.
  • A sus clientes y a sus proveedores.
  • De permitir el paso libre a su competencia.
  • Y, sobre todo, del efecto psicológico y económico que podía tener en el conjunto de la empresa y su entorno para la continuidad empresarial.

Estos casos, estos riesgos y siniestros reales, muchos se podían haber solucionado con la adecuación de la empresa a los Riesgos que verdaderamente tenía, para poder eliminarlos, disminuirlos o traspasarlos a terceros. Dicho así, parece muy fácil, y sí, es muy fácil, el único problema es que hay que tener el coraje y la valentía de tomar decisiones en el momento oportuno para perjudicar lo menos posible a tus accionistas, trabajadores, clientes y proveedores, 

Y ante esto surge una pregunta de control: ¿qué hubieses hecho si alguien te hubiese ayudado a ver, a conocer, a evaluar esos riesgos que te han llevado a situaciones de apuro o ruina y así hubieses podido darles la vuelta y conseguir el éxito?

Muchos riesgos y siniestros se podían haber solucionado con la adecuación de la empresa a los Riesgos que verdaderamente tenía, para poder eliminarlos, disminuirlos o traspasarlos a terceros

Riesgos oportunidad

Cinco puntos fundamentales

Pues tan sencillo como disponer, aparte de tus controles habituales, de una “guía” que abarcase cinco puntos fundamentales:

  • Gobernanza, y en ella el deber de conocer, de controlar y de medir. 
  • Ética, y con ella la gestión de la reputación y de la marca.
  • Riesgo, y con él la resiliencia de la empresa o su supervivencia.
  • Compliance, o el respeto a las reglas de juego. 
  • Y cómo todo ello afecta a la rentabilidad de sus acciones.

Respecto a la Gobernanza, para poder decidir, con conocimiento, si pueden asumir dichos riesgos o compartirlos con otros. Y para ello necesitas elaborar un mapa de riesgos en la empresa, ¿cómo se controlan?, ¿quién los controla?,  ¿cuándo se controlan?, ¿qué coste tienen todas esas acciones? y, sobre todo, ¿cómo las vive la cultura de la empresa?

Respecto a la Ética. Los directivos y los gerentes de riesgos han de ser capaces de ver cómo se está gestionando la reputación de la marca de la empresa, tanto en los canales convencionales como en las redes sociales, y sobre todo cómo está afectando todo ello a la marcha del negocio. 

Respecto al Riesgo. En este sentido podemos deciros que “Todo es un Riesgo” y, no basta con decir yo conozco todos mis riesgos, sino saber:

  • ¿Cuáles son los más importantes?
  • ¿Qué prioridad es la que tenemos que tener para abordarlos?
  • ¿Cuál es el origen de los riesgos?
  • ¿Qué coste tiene el eliminarlos, disminuirlos o traspasarlos a terceros?
  • Las pólizas de seguros contratadas, ¿qué porcentaje del riesgo me cubren? 
  • ¿Cuáles son los stakeholders internos y externos, afectados por las decisiones o actividades de la empresa?

Recurrir a un Gerente de Riesgos es una muy buena solución para conocer cuáles son los riesgos, evaluarlos, eliminarlos, disminuirlos o trasladarlos a terceros y, por último, conocer qué puede pasar ante un siniestro y cómo lo vamos a resolver

Respecto al Compliance en general. Muchos juicios se pierden mucho antes de empezar. Las razones empiezan porque la empresa no conocía o no sabía aplicar:

  • Las normas legales a cumplir por su actividad.
  • Los contratos suscritos con los clientes o proveedores.
  • Las pólizas de seguros que le son exigibles por ley.
  • La aplicación real de los condicionados particulares, especiales y generales de las pólizas de seguros ante un siniestro.
  • Saber si el coste de las reclamaciones judiciales se van a poder soportar o no, etc.

Conclusión 

Los empresarios, accionistas y directivos deben de actuar como aquel dicho que dice: “el ojo del amo da de comer al caballo” y, en este aspecto, recurrir a un Gerente de Riesgos es una muy buena solución para conseguir el fin perseguido: conocer cuáles son los riesgos, evaluarlos, eliminarlos, disminuirlos o trasladarlos a terceros y, por último, conocer qué puede pasar ante un siniestro y cómo lo vamos a resolver; es por tanto una inversión muy económica.

Y con todo ello tendríamos:

a) Antes del siniestro. Conocerías cuáles son tus riesgos, su evaluación y la prioridad para atajarlos. 

b) En el momento del siniestro. Aplicarías el plan de contingencia y continuidad de la empresa previsto.

c) Después del siniestro. Mejorar todo aquello que se había quedado en el tintero.

Y de esta forma obtendrás mayor rentabilidad a tus inversiones y podrás dormir con más tranquilidad. 

 

(Francisco Aznar es director de Coordinación y Control Ingenieros)

 

Este artículo apareció primero en el número 8 de la revista RIESGO Y EMPRESA