En concreto, el 89% de los grupos analizados recurre a este tipo de activos, porcentaje que ha aumentado en comparación al 63% de 2015. El 85% de las gestoras de activos, por su lado, invierte en ETS (72% en 2015) y prácticamente seis de cada diez fondos de pensiones utilizan fondos cotizados (57%, frente al 40% de un año antes).

“Actualmente, un número cada vez mayor de inversores institucionales europeos está recurriendo a los fondos cotizados en busca de opciones para mejorar la liquidez en sus asignaciones a renta fija, así como de cara a gestionar la volatilidad asociada a acontecimientos de mercado, como el brexit”, explican los responsables del informe. Los inversores también están recurriendo a los ETFs para obtener exposición a las clases de activos en las que ven potencial de rentabilidad superior a lo largo de 2017, principalmente la renta variable desarrollada y emergente.

Las conclusiones del informe revelan cinco motivos por los que los inversores institucionales europeos recurren cada vez más a los fondos cotizados: incrementar la liquidez, sobre todo en las asignaciones a renta fija; gestionar la volatilidad asociada a los acontecimientos de mercado; complementar y sustituir a otros vehículos de inversión; capear un contexto de tipos de interés bajos al tiempo que se gestiona el riesgo; y acceder a mercados que previsiblemente arrojarán una rentabilidad superior en 2017.

COMPARTIR