El hecho de que España figure entre los países más temerosos respecto al futuro de sus pensiones coincide también con la menor implantación de planes de pensiones privados. Mientras que la media europea de ciudadanos que cuentan con planes privados es del 40%, en España e Italia este porcentaje se reduce al 29%, y en Francia al 32%.

Con independencia de los planes de pensiones no obligatorios, el 61% de los europeos cuenta con ahorros a largo plazo, con Luxemburgo al frente (un 82%), y España (52%) y Rumanía (51%) a la cola. Sin embargo, en la mayor parte de los Estados europeos, los ciudadanos no esperan poder ahorrar en los próximos tres meses. Italia y España son los países con peores perspectivas en este sentido.

Por todo ello, los europeos creen de forma generalizada que su nivel de vida durante la jubilación será inferior a la de los actuales pensionistas, un dato especialmente alto en España, mientras que los austriacos son los únicos que creen que vivirán mejor.

El economista sénior de ING, Ian Bright, autor principal de la encuesta, dice que “las reformas en Italia y España para aumentar la edad de jubilación y recortar otros beneficios públicos podrían estar alimentando la incomodidad sobre la preparación para la jubilación en esos países, especialmente entre los jóvenes”, y no sólo con relación a las condiciones individuales de cada uno, sino con respecto a la situación general de la sociedad.