“La capacidad de los servicios de pasaporte debe implicar una supervisión sólida de tales actividades en toda la Unión”, ha argumentado.  “Solo una respuestas europea firme puede contrarrestar los efectos negativos y proporcionar al consumidor protecciones adicionales”, ha reseñado.

Bernardino ha defendido que la regulación de EIOPA debería reforzarse “con un mandato de actuación más intrusivo cuando detecte señales de riesgos de fallos transfronterizos”.  “Con el fin de permitir que la autoridad europea actúe de forma preventiva, las autoridades nacionales de supervisión deberían estar obligadas a notificar a EIOPA con la suficiente antelación en el caso de que las empresas experimenten un deterioro de sus condiciones financieras con posibles efectos transfronterizos”.

“Es preciso reforzar la independencia operativa de los supervisores nacionales”

Por otro lado, ha puesto el foco en la necesidad de reforzar el papel de EIOPA en lo que se refiere a la independencia de la supervisión. “Los principios fundamentales de supervisión han cobrado aún más importancia en el marco de Solvencia II. Es fundamental que los supervisores nacionales sean independientes desde el punto de vista operativo y que rindan cuentas del ejercicio de sus funciones y poderes”.

Y concluía: “Los supervisores deben tener facultades y recursos adecuados, de manera que puedan desempeñar sus funciones y ejercer sus facultades de manera independiente.  La cuestión de las capacidades de supervisión va más allá del contexto nacional, ya que también afecta a todo el mercado interior.  Por lo tanto, es preciso reforzar la independencia operativa, la transparencia y la responsabilidad de los supervisores nacionales, proporcionando un marco europeo sólido con un papel claro de EIOPA en la evaluación del cumplimiento de dicho marco”.