Entre sus principales conclusiones, el trabajo de la EIOPA apunta que los requisitos de conocimientos y formación suelen combinar experiencia académica y profesional, pero en algunos países, los títulos académicos pueden no aplicarse si la experiencia profesional no es suficientemente larga. Es más, en muchos Estados miembros “los requisitos sobre el conocimiento y capacidad son más rigurosos para los corredores de seguros que para los agentes de seguros”, se destaca.

El informe indica que los Estados miembros tienen “enfoques considerablemente distintos” en cuanto a la actualización periódica de los requisitos de conocimientos y habilidades: en algunos Estados miembros no existen requisitos formales; otros exigen un mínimo número de horas de cursos continuos de desarrollo profesional por año, y algunos países requieren la aprobación de un examen de actualización.

Además, la EIOPA observa que existe una experiencia limitada entre las autoridades nacionales para la recepción de solicitudes de reconocimiento mutuo de los conocimientos y de los requisitos de capacidad. “En su lugar, las autoridades prefieren confiar en la legislación vigente de la UE sobre cualificaciones profesionales para hacer frente a las solicitudes de reconocimiento mutuo” se indica.

Por otro lado, las sanciones nacionales por no poseer el conocimiento y capacidad adecuada varían desde la negativa a registro del intermediario hasta la retirada de la licencia o autorización. “Algunos Estados miembros disponen de sanciones más estrictas, tales como suspensiones e inhabilitaciones, sanciones administrativas o incluso la cárcel”, detalla.

La EIOPA adelanta que trabajará en un informe sobre las mejores prácticas de supervisión aplicables a las normas de formación en el Seguro, con el fin de que el informe de consulta vea la luz en 2013. “El informe sobre las mejores prácticas puede a su vez utilizarse para contribuir al trabajo previsto por la Comisión Europea sobre requisitos profesionales previstos en la IMD II”, se reseña.

Para el presidente de la institución comunitaria, Gabriel Bernardino, es crucial para la mejora de la protección del consumidor que “los distribuidores de seguros tengan, desde el principio, los conocimientos y capacidades necesarias, que entiendan los productos que están vendiendo a los consumidores y que actualicen sus conocimientos y habilidades de forma regular”. “Esto es especialmente importante –añade Bernardino- dada la creciente complejidad de la oferta de productos. Este informe muestra claramente una diversidad muy amplia de las normas nacionales vigentes, que surgen de la aplicación a nivel nacional de la IMD I. Nos da una base de evidencia adecuada para seguir trabajando en la mejora del nivel de convergencia de la supervisión en esta área, y es un punto de partida muy útil para cualquier trabajo futuro sobre la IMD II”.

BERNARDINO CONDENA EL "ESTANCAMIENTO" DE LA APROBACIÓN DE SOLVENCIA II

Gabriel Bernardino ha condenando el "estancamiento" en las negociaciones políticas para ultimar las normas de Solvencia II, en una carta al transmitido en una carta al comisario europeo de Mercado Interior y Servicios Financieros Michel Barnier. Según publica Reuters, en su misiva transmite a las autoridades comunitarias que los supervisores nacionales tienen "preocupaciones principales" sobre el tema, pues todavía no hay calendario claro y creíble para las nuevas reglas para el sector. Y apunta que los los supervisores se quedarán obsoletos con las normas de la UE si las instituciones políticas no se ponen de acuerdo rápidamente.

"Si tenemos que continuar con la supervisión, sobre esa base, hay un gran peligro de que los supervisores no sean capaces de identificar y analizar los riesgos correctamente y no serán capaces de tomar las medidas necesarias de control en el tiempo, que pueden tener consecuencias graves para los asegurados protección ", apuntó Bernardino.
Advierte además de que la incertidumbre sobre Solvencia II, que se supone que debe ser un modelo para la supervisión de seguros a nivel mundial, está “socavando la credibilidad de la UE en los debates internacionales”.